Saltarse la cena puede ser algo recurrente para aquellas personas que, o bien han comido en exceso al mediodía, siguen una restricción horaria para comer que termina a media tarde o porque practican el ayuno intermitente, una dieta que consiste en ayunar durante horas determinadas que a menudo coincide con la hora de la cena. Pero, sea por el motivo que sea, tanto si forma parte de una dieta o sencillamente un hecho fortuito, ¿qué efectos tiene saltarse la cena en nuestro organismo?
Para Ruben Álvarez García, nutricionista, saltarse la cena “no necesariamente es una buena opción ni una estrategia que pueda recomendarse de forma generalizada para toda la población”. La cena no es solo la tercera comida del día. También es la última oportunidad del día para darle a nuestro cuerpo las calorías y los nutrientes que necesita para funcionar correctamente antes de ir a dormir, que para la mayoría de las personas es el periodo más largo sin comer.
“Aunque algunas personas pueden encajar bien un protocolo de ayuno intermitente que implique eliminar la cena, siempre controlado por un especialista, para muchas otras puede provocar un aumento importante del hambre al día siguiente y favorecer elecciones alimentarias menos saludables”, afirma Álvarez.












