Ayer el mundo de la moda volvió a vivir algo histórico. Hace más de 10 años de la primera colección de Adidas x Rick Owens que cambió el estilo athleisure —o lo que es lo mismo, deportivo— con las primeras zapatillas gigantescas con una estética futurista y gótica que cambiaron todo lo que existía hasta aquel momento. Las Adidas Rick Owens Runner fueron las pioneras, con un diseño que más tarde copió medio sector, con Balenciaga a la cabeza.Su pausa desde 2017 dejó al streetwear huérfano de su referente más radical, dejando un hueco que no ha podido llenar nadie desde entonces. Por eso, lo que ocurrió ayer en París no fue solo un desfile, fue lo que estábamos esperando desde hace mucho tiempo: el regreso de la colaboración más arriesgada, transgresora y revolucionaria de la moda. Bajo el paraguas de la Semana de la Moda Masculina, Rick Owens no apareció con una colección nostálgica que apelara a los fans, sino que nos sorprendió con exactamente todo lo contrario: una declaración de guerra al chándal tal y como lo conocemos, cambiando el diseño hasta transformarlo en una burla del diseño tradicional. Chaquetas con ventiladores para sobrevivir al cambio climáticoLas siluetas hinchadas, los volúmenes arquitectónicos y los cortes asimétricos que desfilaron por la pasarela parecen sacados de una película de ciencia ficción gótica. El diseñador no creó nada que vayamos (y podamos) a ver en ningún gimnasio y esa fue exactamente la intención: hacer de la ropa deportiva algo mucho más interesante.Owens coge las herramientas del gigante del deporte y las descontextualiza por completo. El resultado son piezas que desafían la premisa más básica de la ropa deportiva, que existe para ser cómoda. Aquí la comodidad no es el objetivo. La provocación, sí.Chaquetas y pantalones hinchados, bermudas con diseños arquitectónicos que dejan ver las piernas, monos excesivamente mullidos... Todos estos diseños crean un nuevo universo futurista, con un toque distópico que se convierte en el protagonista de la colección, donde la tecnología se presenta como una solución de uno de los grandes desafíos de la actualidad: el cambio climático.Por primera vez, Owens ha integrado los sistemas deportivos de Adidas de una forma que nadie había planteado antes. Chaquetas inflables y chalecos con sistemas de refrigeración y ventiladores portátiles incorporados, una respuesta directa y artística a las olas de calor que ya no son una excepción en Europa sino que se ha convertido en nuestra nueva realidad en verano. El calzado sigue la misma lógica de ruptura. Las nuevas zapatillas no guardan ningún parentesco con las siluetas clásicas de la marca, sino que son mutaciones de los diseños originales, exageradas y radicales. Hay quien ve en esta colección una respuesta visionaria al cambio climático, una forma de convertir la urgencia medioambiental en moda, pero hay quien ve chaquetas con ventiladores diseñadas únicamente para generar vídeos virales en TikTok que nadie llevará nunca fuera de la pasarela. Las dos lecturas son válidas, pero ninguna le quita un ápice de importancia lo que acaba de ocurrir en París, porque hemos vuelto a ser testigos de una nueva revolución en la industria.