Este 26 de junio, el santoral católico rinde homenaje a una de las figuras más influyentes del siglo XX, San Josemaría Escrivá de Balaguer. Fundador del Opus Dei, su vida y enseñanzas revolucionaron la espiritualidad contemporánea al recordar a los fieles que la vida cotidiana y las actividades profesionales son un camino directo hacia la santidad. El camino de santidad ordinaria y el legado de San Josemaría Escrivá Nacido en Barbastro en 1902, sintió desde joven una llamada divina difusa que lo llevó al sacerdocio. El 2 de octubre de 1928, durante unos ejercicios espirituales en Madrid, vio con claridad la misión que Dios le encomendaba: abrir en la Iglesia un nuevo camino para difundir la búsqueda de la santidad en el trabajo profesional. A pesar de los desafíos históricos, la incomprensión inicial y los rigores de la guerra, el santo expandió su labor pastoral con infatigable celo. Su mensaje central recordaba que cualquier ocupación noble, desde las tareas del hogar hasta la alta investigación científica, puede convertirse en una oración continua si se realiza con amor y perfección.

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