Neydemar, ¿cómo comenzaste con tu actual actividad? Crecí en un pueblo pequeño de Venezuela y fui la primera de mi generación en terminar una carrera universitaria. Me gradué como Ingeniera Industrial y durante 14 años construí una carrera sólida en Nestlé. En 2017 Estaba en el mejor momento personal y profesional de mi vida cuando tomé la decisión más difícil: emigrar, sin certezas, y con algo que hoy reconozco como mi compañero de ruta permanente: el miedo. ¿Cuál fue el destino y con qué propósito? Mi primera parada fue Estados Unidos, donde mientras trabajaba obtuve mi certificación como coach organizacional y ejecutivo. Pero no podía quedarme en ese país, así que, con una matriz de decisión, como toda ingeniera, confronté 6 países y 6 criterios, y Argentina se quedó con la mayor calificación, al siguiente día de mi llegada, encontré trabajo y pasados 2 meses, me despidieron. Sola, en un país desconocido, sin trabajo. Me repetía “que difícil es empezar de cero”. Pero aprendí algo clave: no estaba empezando de cero, estaba empezando otra vez. Y eso no es lo mismo. Entré a YPF, crecí, lideré. Pero fue durante la pandemia, en ese silencio forzado, donde nació algo nuevo: mi marca personal. Empecé a entrenar mi comunicación, cursé maestrías, lancé mi podcast Oratoria VIP. ¿Entonces te dedicaste de lleno a lo tuyo? No, durante seis años sostuve dos mundos en paralelo, hasta que en marzo de 2026 dejé el mundo corporativo para dedicarme a lo que hoy es mi propósito: acompañar a profesionales, empresarios y emprendedores a convertir sus metas en acción, sus palabras en influencia y su propósito en resultados.