Con el fin de junio también terminará el acuerdo de precios que hizo YPF para evitar que los saltos del precio del petróleo por la guerra en Irán afecten a un consumidor, que ve caer sus ingresos en términos reales. Pero aunque la tregua en Medio Oriente desinfló el valor del commodity, las naftas, por ahora, no bajarán. La petrolera de bandera apuntará a sostener sus números en surtidor para recuperar rentabilidad, y el resto de las competidoras activaron un modo espera: además de seguir al mayor jugador, quieren ver cuánto de la suba del dólar impactará en sus costos.
Las proyecciones de la compañía de mayoría estatal dividieron el esquema buffer en dos fases: una etapa inicial, donde la empresa absorbió las pérdidas de importación, y una etapa de recupero. Fuentes de la compañía explicaron que el mecanismo cumplió su meta de no trasladar todo el costo internacional al surtidor en plena crisis, pero advirtieron que llegó el momento de saldar esa brecha comercial.
El "buffer" de YPF y la cuenta pendiente
Cuando el sistema buffer de YPF —compañía que domina más del 55% del mercado de combustibles en el país— se implementó el 1° de abril, el barril del Brent cotizaba a USD 90 sin reflejarse en el precio de las estaciones de servicio y, tras una prórroga de 45 días que se dictó el pasado 14 de mayo, el esquema caducará a fines de junio con un valor del crudo que oscila los USD 75. Así, logró anclar el valor de la nafta súper en torno a los $2.000 durante ese trimestre y operó como un escudo temporal para evitar que el shock externo se trasladara de forma directa a la nominalidad de la economía local e impactara sobre el índice de inflación general.











