Por primera vez desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el mercado energético argentino analiza la posibilidad de una reducción en los precios de los combustibles. La expectativa surge ante el próximo vencimiento del esquema de amortiguación implementado por YPF y replicado por el resto de las petroleras para evitar que la volatilidad internacional impactara directamente en los surtidores.
El esquema comenzó a aplicarse el 1 de abril y fue prorrogado por 45 días a mediados de mayo. Su objetivo fue contener el traslado de las fuertes oscilaciones del barril Brent al precio final de la nafta y el gasoil, limitando el impacto sobre la inflación y el consumo.
Durante ese período, las empresas absorbieron parte de los aumentos del petróleo internacional y mantuvieron relativamente estable el valor de la nafta súper, que se ubicó cerca de los $2.000 por litro. Sin embargo, las petroleras advirtieron desde el inicio que, una vez superada la crisis, buscarían recuperar los márgenes de rentabilidad resignados.
La caída del petróleo abre la puerta a una baja en los combustibles
El escenario cambió en las últimas semanas. Tras los avances diplomáticos entre Washington y Teherán y la disminución de las tensiones en Medio Oriente, el barril Brent registró una fuerte corrección y pasó de niveles superiores a los USD 80 a ubicarse alrededor de los USD 73, uno de los valores más bajos de los últimos meses.







