Natalia Ríos Orelogio I
Sevilla, (EFE).- Cada martes por la tarde, Nieves Vegal, de 82 años, espera la visita de Diego Moreno García, de 49, en su vivienda del barrio sevillano de Triana, y lo que comenzó hace dos años como una actividad de voluntariado se ha convertido en una gran amistad.
La historia de Nieves y Diego es una de las muchas que nacen gracias a Solidarios para el Desarrollo, una asociación de voluntariado social que desde hace más de treinta años trabaja para construir una sociedad más inclusiva.
Nacida en la Universidad Complutense de Madrid, la iniciativa se centra en acompañar a personas que sufren discriminación, exclusión o soledad, apostando por el voluntariado como herramienta de transformación social.
Su labor se desarrolla a través de programas que están dirigidos a personas mayores, sin hogar o con problemas de salud mental. Uno de los retos más urgentes es la soledad de las personas mayores.












