Planificar la jubilación con tiempo es un ejercicio que deben hacer todas las personas. Con décadas de anticipación sería lo ideal, dado que el tiempo es la clave para conseguir un patrimonio relevante que ayude a complementar la pensión pública cuando cesa la actividad laboral. La otra clave es diversificar y para ello hoy existen en España diferentes productos: desde los tradicionales planes de pensiones –hoy menos atractivos que hace años tras la reducción aplicada en las aportaciones máximas– hasta fondos de inversión, productos asegurados o la inversión en vivienda. Los expertos consultados coinciden en que los productos de las aseguradoras pueden ser útiles, pero no como solución universal, sino como complemento dentro de una planificación patrimonial bien construida. “Su principal aportación está en cubrir el riesgo de longevidad: vivir más años de los previstos y necesitar transformar capital acumulado en rentas periódicas”, señala Munesh Melwani, director general de Cross Capital.Entre la oferta aseguradora, Eva Valero, directora de vida, ahorro y pensiones de Helvetia Caser, destaca el seguro individual de ahorro a largo plazo (Sialp) “en el que anualmente se pueden ahorrar hasta 5.000 euros, que garantiza al menos el 85% del capital ahorrado y que si se mantiene, al menos cinco años, no tributa por las ganancias obtenidas” y el plan individual de ahorro sistemático (PIAS) que “es similar, pero para un plazo mayor, ya que se pueden ahorrar hasta 8.000 euros anuales durante un mínimo de cinco años, y si se rescata en forma de renta vitalicia, las plusvalías obtenidas también están exentas”.Por su parte, Ana Moreno, responsable en Aragón de banca privada y banca personal de Ibercaja, apuesta por los planes de pensiones asegurados (PPA) “con una rentabilidad fija, total flexibilidad, supervisión permanente por la Administración y control por el propio asegurado, con idéntico tratamiento fiscal que los planes de pensiones, por lo que puede ser adecuado para aquellos clientes que quieren certezas o se aproxima el momento de jubilación y desean eliminar cualquier incertidumbre en el capital acumulado a lo largo de los años”.Ramón Alfonso, socio de Norz Patrimonia EAF, recuerda que, históricamente, las acciones han ofrecido rentabilidades superiores a largo plazo, especialmente cuando se reinvierten los dividendos. Sin embargo, “la vivienda aporta otras ventajas tales como ser un activo tangible y fácilmente comprensible, con una protección parcial frente a la inflación, la posibilidad de generar rentas periódicas mediante alquiler y una menor volatilidad aparente que los mercados financieros”, por lo que puede ser útil en una planificación patrimonial diversificada.Para María Sánchez, directora de relaciones institucionales y desarrollo de negocio en Avanza Previsión, la vivienda tampoco debería ser la única herramienta de planificación patrimonial. “Una estrategia adecuada debe combinar patrimonio inmobiliario y ahorro financiero, buscando el equilibrio entre rentabilidad, liquidez y seguridad”, defiende. Los productos de las aseguradoras juegan aquí un papel especialmente relevante, “ya que permiten convertir el ahorro acumulado en rentas periódicas, aportando estabilidad y previsibilidad a los ingresos durante la jubilación”. Como resume la experta de Avanza Previsión, “el gran reto de la jubilación no es solo llegar con patrimonio, sino contar con una estrategia que permita convertir ese capital en una fuente sostenible de dinero a lo largo del tiempo”.