Fue fruto de una casualidad. Me hice un lío con las opciones que ofrece la plataforma digital que retransmite el Mundial por si te has perdido algún partido en directo: yo quería ver un resumen (el corto) y acabé eligiendo la repetición de todo el partido. No había nada del República Checa contra Sudáfrica que me motivase a ver ni siquiera el resumen largo. Sabía que habían empatado a un gol y que el de Sudáfrica había sido de penalti cuando ya se acercaba el final; dedicarle once minutos de mi tiempo antes de meterme en cama me parecía excesivo. Antes de que pudiese enmendar el error, con horas de retraso respecto al momento en el que sucedió, la pantalla me mostró algo que nunca había visto en un Mundial y un buen rato después, con la luz ya apagada, esa imagen seguía en mi cabeza. No dejaba de darle vueltas al hecho de que un jugador de Sudáfrica se pusiese a llorar mientras sonaba el himno de su país.
Teboho Mokoena tiene 29 años, juega de centrocampista y es un fijo de su selección desde que se estrenó como internacional en 2018. Antes de debutar con la selección absoluta de Sudáfrica ya había participado en el Mundial sub 20 de Corea. Hoy es uno de los jugadores más conocidos de su país: veterano en la selección y titular en el Mamelodi Sundows uno de los clubes más potentes de Sudáfrica con el que esta temporada ha ganado la liga de su país y la Liga de Campeones de África. No es de extrañar que Mokoena sea imagen para Sudáfrica de varias marcas internacionales, protagonice anuncios en televisión y se le vea en vallas publicitarias.













