Este fin de semana se corre el GP de Austria con Formato normal (sin Sprint) en el Red Bull Ring, propiedad de Red Bull. El circuito que se encuentra en la región de Estiria a 630 m sobre el nivel del mar, es uno de los más cortos del calendario (4,3 km) y tiene sólo 10 curvas, algunas de alta velocidad con fuertes frenadas, que facilitarán la recuperación de energía. Es técnico, rápido (del tipo Stop&Go) pero también peligroso, requiere precisión para no terminar contra el muro. Por sus características es de difícil adelantamiento, con un 50% de probabilidades de ingreso del SafetyCar. En Austria se va a fondo en casi el 70% del trazado con velocidades que rondan los 338 km/h, aunque esta nueva generación de coches podría superarla.

Gran Premio de Austria

La carrera será a 71 giros, con un recorrido total de 307 km, donde los pilotos deberán sortear sectores con elevaciones de hasta 60 metros, curvas y rectas veloces. El pitlane es de circulación rápida (80 km/h) y una detención puede tomar 20/22 segundos. Pirelli llevará la gama blanda de compuestos C3 (Duro, banda blanca), C4 (Medio, banda amarilla) y C5 (Blando, banda roja) con una ventana de rendimiento entre 12 y 27 giros entre el más blando y el más duro, para una estrategia a 2 paradas. El asfalto no es tan abrasivo, pero las fuertes frenadas exigirán mucho a los neumáticos que sufrirán degradación térmica por las altas temperaturas: se esperan 36°C para el domingo, lo que podría elevar la temperatura de la pista a más de 50°C.