Pablo Scarpellini Los �ngelesActualizado Jueves,
junio
00:04Para Irving Z�rate 500 d�lares es una cantidad considerable de dinero. �Eso es lo que puede costar un billete de ida y vuelta para ir a ver a mi mam� a Guatemala�, dice con una sonrisa p�cara en la cara. Sin embargo, no dud� en invertirlos en una entrada para ver el Ir�n-Nueva Zelanda del pasado lunes en Los Angeles. Eso sin tener v�nculo alguno con ninguna de las dos selecciones. �Lo hago por amor al f�tbol�, confiesa a este peri�dico. �Y por vivir la experiencia de una Copa del Mundo. Teni�ndolo aqu� en mi ciudad, no pod�a dejar pasar la oportunidad�.En condiciones normales, pagar 500 d�lares por un Ir�n-Nueva Zelanda deber�a ser una insensatez manifiesta, pero en este Mundial se ha convertido en norma. Los estadios est�n llenos pese al escaso cartel de muchos de los equipos participantes y el desorbitado precio de las entradas. De acuerdo a datos de la FIFA, hasta el domingo hab�an asistido 2.307.947 espectadores a los primeros 36 partidos, con un 99,54% de ocupaci�n. El r�cord de los 3,5 millones de asistentes establecido en 1994, tambi�n organizado por Estados Unidos, est� al caer. No es de extra�ar tampoco. Entonces se disputaron 52 partidos, con una media de 68.991 personas por encuentro. Para este torneo est�n previstos 104.De momento, los vaticinios de fiasco de la FIFA, augurando estadios medio vac�os y entradas sin vender por los escandalosos precios de algunas de ellas no se han cumplido. M�s bien al rev�s: no han parado de subir a medida que crece el entusiasmo por el torneo en su nuevo formato. Seg�n el portal TicketData, que analiza la evoluci�n de plataformas como StubHub y SeatGeek en Estados Unidos, el valor de las entradas disponibles ha ascendido un 42% desde el partido inaugural del 11 de junio en el Estadio Azteca. Entonces, la media por una entrada era de 700 d�lares. Ahora ha crecido hasta los 1.000.�No me arrepiento�Eso mismo pag� Gabriela Tagliavini por el privilegio de ver a Leo Messi en acci�n durante el partido frente a Argelia de la semana pasada. �S� que no es un comportamiento racional, que esto es casi una adicci�n, pero all� estaba yo, en un estadio lleno de yonquis, como si fuera una convenci�n de adictos�, dice esta directora de cine argentina afincada en Los Angeles. Por el billete de avi�n pag� 1.000 d�lares. Y por tres noches de hotel en Kansas, otros 1.000. �Ah� tienes ya 3.000 s�lo para empezar a hablar�, explica. Eso sin contar el precio de la comida, el transporte o las cervezas en el estadio. �Creo que eso fue lo peor: �22 d�lares por una lata!�.Tagliavini lo justifica por ser una ocasi�n �nica, por compartir con su �nico hermano, que vive en M�xico, y por haber sido testigo de un hat-trick de Messi en un Mundial. �No me arrepiento�, confiesa. �Ver a ese se�or hacer magia tan de cerca es algo que no olvidar� en mi vida. Pero entiendo que la gente se est� quejando. Es un abuso. �22 d�lares por una lata de cerveza? Nos hemos vuelto locos�.Aficionados nipones, durante el T�nez - Jap�n, en Monterrey.AFPQue los estadios est�n llenos al 99% no significa, sin embargo, que todos los asientos se ocupen. La paradoja de este Mundial es visible a simple vista: hileras de butacas vac�as en partidos que, sobre el papel, se han vendido hasta la �ltima localidad. La explicaci�n podr�a estar en el mercado secundario, en entradas que fueron adquiridas por revendedores y especuladores que apostaron por el torneo como negocio y que, cuando los costes siguieron subiendo, optaron por no acudir en persona y revender su entrada o simplemente no encontraron comprador a �ltima hora.Tambi�n se han presentado en masa y sin mirar el precio los mexicanos residentes en Los Angeles. David Le�n, oriundo de Michoac�n, acudi� al Ir�n-Nueva Zelanda, sin m�s inter�s que disfrutar del f�tbol y poder contar en redes sociales que alguna vez estuvo en un partido del Mundial. �Era una oportunidad �nica que no pod�a dejar pasar. Venimos porque amamos el deporte, porque nos encanta el f�tbol, porque es nuestra pasi�n�. Puede que no haga falta m�s explicaci�n para entender lo que est� pasando.













