�Amo la poes�a y amo la m�sica. El matrimonio de ambas es lo m�s maravilloso que me podr�a haber dado la vida�. Quien habla es Richard Stokes (Inglaterra, 1945), profesor de Lied en la Royal Academy of Music de Londres y uno de los m�s fervientes defensores de un g�nero que entiende como la uni�n perfecta entre palabra y sonido. Un g�nero bello, bell�simo, a su parecer. Y tambi�n, insiste, profundamente malentendido. Stokes ha dedicado d�cadas al estudio, la ense�anza y la difusi�n de la canci�n art�stica alemana, convirti�ndose en una de sus autoridades internacionales. Publica ahora Las canciones de Hugo Wolf (Acantilado), una recopilaci�n de los poemas musicados por el compositor austr�aco, enriquecida con comentarios, contexto hist�rico y literario, correspondencia y traducciones del propio Stokes. Un volumen que aspira a ser, m�s que un libro, una puerta de entrada a un universo musical exigente y fascinante. El paralelo no ser�a po�tico si Hugo Wolf, como el g�nero al que dedic� su vida, no hubiese muerto como un compositor incomprendido. Stokes recuerda una frase escrita en 1903 por Michel Haran, amigo del compositor: �Dec�a que Wolf y sus canciones las entend�a poca gente, o m�s bien nadie. M�s de un siglo despu�s, todav�a hay gente que sigue sin entenderlas�. La historia, sugiere, no ha cambiado tanto. Wolf fue uno de los grandes maestros del lied, esa forma breve pero intens�sima en la que poes�a y m�sica se funden en una sola entidad expresiva.A finales del siglo XIX llev� el g�nero a un nivel de refinamiento extremo, convirtiendo cada poema en un peque�o drama psicol�gico lleno de matices, tensiones arm�nicas y carga emocional. Sin embargo, su genio no siempre encontr� p�blico. Admirado por un c�rculo reducido de m�sicos e intelectuales, vivi� a la sombra de figuras m�s populares y muri� en 1903 sin haber alcanzado un reconocimiento amplio.Para saber m�s�Hay poqu�simos conciertos dedicados a Wolf�, lamenta Stokes: �En cambio, hay much�simos de Schubert, Schumann o Brahms�. Para el profesor, el problema no es tanto la calidad de la obra como su percepci�n. �Se le considera dif�cil�, resume. Aunque matiza enseguida el t�rmino: �Yo prefiero decir que su obra es compleja. No es mel�dicamente inmediata, pero era capaz de escribir melod�as asombrosas�. Y a�ade una idea clave para entender su est�tica: �Si est�s tratando con un poema que habla de locura o tormento, �vas a escribir una melod�a encantadora? No necesariamente. Representas la emoci�n a trav�s de la armon�a, incluso de la disonancia�. Stokes defiende as� una idea del lied como fidelidad radical al texto, una forma musical que no embellece la emoci�n, sino que la traduce sin filtros. En Wolf, eso significa tensi�n, ambig�edad, a veces incluso incomodidad. Pero tambi�n una precisi�n expresiva dif�cil de igualar. M�s all� de la m�sica, el libro intenta reconstruir tambi�n al hombre detr�s del mito. �Era un hombre loco, triste, amable, cruel, megal�mano, modesto, infantil, pueril. Era una mezcla real�, explica Stokes.Esa complejidad humana, lejos de simplificarlo, parece haber alimentado su obra. En una de esas an�cdotas destacadas en el libro, Wolf responde airadamente a quien le pide una descripci�n biogr�fica para una revista: �Lo m�s importante de Hugo Wolf es que mi nombre es Hugo Wolf. Todav�a estoy vivo. Eso es suficiente biograf�a�. Para Stokes, ese tipo de reacciones dibujan a un creador obsesionado con su obra, pero tambi�n con su propia presencia en ella. Con el tiempo, sin embargo, la obra ha ganado un lugar central en la historia del Romanticismo tard�o. Hoy sus lieder son considerados cimas del repertorio vocal. Pero el p�blico no parece haber seguido el mismo camino. �Lo triste�, apunta Stokes, �es que las audiencias son en su mayor�a de mediana edad o mayores. Pr�cticamente no hay gente joven�.Pero no se trata solo de un problema de programaci�n. Es tambi�n cuesti�n de visibilidad cultural. �Si miras los peri�dicos, est�n llenos de m�sica pop. Por cada seis p�ginas dedicadas al pop, hay media p�gina de m�sica cl�sica�, lamenta. Cuando se le pregunta por las soluciones, Stokes no ofrece una respuesta cerrada, pero s� apunta algunas l�neas posibles: educaci�n, apoyo institucional, difusi�n en medios y, sobre todo, acceso: �Creo que la radio puede hacer mucho. Y los benefactores tambi�n. La gente con recursos puede ayudar a los j�venes a entrar en este mundo�. Su propia contribuci�n, dice, es m�s modesta y m�s directa: ense�ar. �Mientras siga vivo, seguir� haciendo lo que hago e infundiendo este maravilloso arte�. Esa transmisi�n pasa tambi�n por la traducci�n, una parte central de su trabajo y del libro. Stokes ha traducido los poemas que Wolf convirti� en m�sica, pero lo ha hecho con una decisi�n deliberada: no sacrificar el sentido en favor de la forma: �Lo que no hago es intentar reproducir el ritmo y la rima. Si lo haces, el significado se pierde�. Su objetivo, explica, es ofrecer una versi�n clara, fiel y funcional. No se trata de embellecer, sino de hacer legible lo que ya es complejo. Tampoco est�n pensadas para ser cantadas. Ese trabajo, que Stokes describe con humildad, se ha convertido en una herramienta fundamental para quienes se acercan al lied sin dominar el alem�n. Y, en cierto modo, en una forma de mediaci�n cultural: una manera de evitar que la m�sica quede encerrada en la barrera del idioma.El propio profesor reflexiona tambi�n sobre esa limitaci�n en un mundo cada vez m�s dominado por el ingl�s. En los recitales, explica, el p�blico suele dividir su atenci�n entre el escenario y el programa. �Eso puede ser decepcionante para el int�rprete, porque la magia ocurre en la escena, no en el papel�. Por eso defiende cada vez m�s el uso de subt�tulos en las salas de conciertos: una tecnolog�a que permite comprender sin dejar de mirar.A estas alturas de su trayectoria, lo que sigue fascinando a Stokes del lied remite al origen de su pasi�n: �Si amas la poes�a y amas la m�sica, el matrimonio de las dos es una de las cosas m�s maravillosas de la vida�. Y a�ade: �Escuchar cosas nuevas, escuchar cosas viejas... seguir renov�ndome. No quedarse solo con lo conocido. Eso es lo importante�.