El servicio de internet satelital Starlink, de Elon Musk, ha dominado este sector prácticamente desde su lanzamiento. Sin embargo, un proyecto respaldado por el Gobierno chino se ha propuesto desafiar su hegemonía. SpaceSail apenas cuenta con unos cientos de satélites en órbita terrestre baja, frente a los más de 10.000 de Starlink, pero la empresa asegura que ya dispone de los dispositivos suficientes para iniciar su primera aplicación comercial. Está expandiéndose a gran velocidad y, adelanta, ha entablado negociaciones con “decenas” de países para ofrecer cobertura de internet por satélite.
Según Blaine Curcio, fundador de la consultora Orbital Gateway Consulting, con sede en Hong Kong, SpaceSail se está dirigiendo “deliberadamente” a aquellos lugares donde Starlink ha enfrentado “problemas políticos o regulatorios”. En declaraciones al medio Rest of World, Curcio comparó esta estrategia con la del fabricante chino de coches eléctricos BYD, que aprovechó miles de millones en subsidios gubernamentales para adelantar a Tesla en ventas globales.
Aunque la reciente ronda de financiación de la empresa china se vio totalmente eclipsada por la histórica salida a bolsa de SpaceX —matriz de Starlink— por valor de 85.700 millones de dólares, cabe preguntarse si la creciente influencia global de China permitirá a SpaceSail abrirse camino.










