El enfrentamiento entre Isabel Díaz Ayuso y Pedro Sánchez ha llegado a su punto más dramático. En medio de una entrevista este jueves con Ana Rosa Quintana en Telecinco, la presidenta de Madrid se ha girado en la silla y ha mirado de frente a la cámara. “Pedro Sánchez, sinvergüenza“, se ha dirigido a todos los espectadores que en ese momento la veían en directo. La guerra entre Sol y Moncloa es total. Ayuso se ha defendido así de las palabras del presidente Sánchez, que el día anterior aprovechó la tribuna del Congreso para cuestionar los negocios del hermano y la pareja de la presidenta y equiparó sus casos a los de José Luis Ábalos, el exministro socialista condenado a 24 años de prisión. Sánchez habla de corrupción de lado y lado, una generalización que no aceptan en Madrid. Ayuso sostiene que sufre una persecución de Estado y, para probarlo, se ha hecho eco de una información de Okdiario que asegura que han aparecido micrófonos ocultos en el despacho del directivo de Quirón para el que trabaja Alberto González Amador, el novio de la líder del PP.Las conexiones de Amador con Quirón han vuelto a adquirir relevancia después de que EL PAÍS publicase un informe de Hacienda, elaborado para una causa judicial abierta contra el empresario y comisionista, que detalla que cobró de esta empresa 1,4 millones de euros anuales entre 2021 y 2024, cuando ya era pareja de Ayuso. Sánchez y el PSOE han utilizado este tema en contra de la presidenta en un momento muy delicado para el Gobierno, rodeado de escándalos de corrupción y con una causa abierta por tráfico de influencias contra el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Ahora, Ayuso asegura que hay en marcha un plan para tumbarla. “Se ha sabido que en los despachos de Quirón ha habido micrófonos y a los abogados de mi pareja le robaron ordenadores. Y se sabe que ha estado entrando en sus cuentas personales, en sus datos fiscales”, se ha quejado en la entrevista de esta mañana. Le molesta que Sánchez diga que Amador “está forrando y lucrándose con la sanidad privada”, cuando “el Gobierno y otras administraciones” también usan métodos de gestión público-privada.La Moncloa vive momentos difíciles. Su mayoría en el Congreso cada vez es más inestable y las elecciones de 2027 aparecen en el horizonte. Sin embargo, por ahora tampoco hay consenso entre partidos para desbancar al presidente. El PP tiene la sensación de que es cuestión de tiempo su llegada al poder y por eso no quiere precipitarse. El ruido alrededor de Ayuso tiene un punto inesperado. Amador va a ir a juicio en cuanto se le ponga fecha por fraude fiscal y falsificación en documento mercantil. Hay otra segunda causa abierta contra él, todavía en periodo de investigación, por corrupción en los negocios y administración desleal.Eso le ha dado munición a Sánchez y los suyos. La presidente lleva años de guerra mediática, pero esta mañana se le ha visto particularmente enfática a la hora de señalar al presidente. “Él está desquiciado, pretende desquiciarlo todo y, sin embargo, lo que se va demostrando, lo que se va viendo día a día es que tiene las horas contadas y que, por más que lo intente, este proyecto -que nunca debió nacer- está a punto de caer totalmente carcomido”, ha insistido. Su defensa es que sobre ella ni nadie de su Gobierno recae ninguna imputación. Sitúa a Amador como un empresario que trabaja por su cuenta y con quien no tiene ningún vínculo civil ni patrimonial. “No tenemos nada a medias. No tenemos una relación oficializada. No es una persona que esté interveniendo públicamente”, ha dicho. También se ha referido a su hermano, a quien también ha mencionado Sánchez por desencadenar la caída del exlíder del PP, Pablo Casado, al que sacaron del cargo tras denunciar que Tomás Ayuso había cobrado una comisión de 234.000 por una venta de mascarillas de una empresa al Gobierno que preside su hermana. Para Ayuso, ni su hermano ni su novio se dedicaban “a prostíbulos, ni a saunas, ni a lingotes, ni a menores, ni a todo lo que se dedicaba el sanchismo antes de llegar al poder”. La presidenta se veía furiosa al otro lado de la pantalla.