El shock que han vivido los países petroleros del Golfo Pérsico por culpa de la guerra en Irán ha creado una primera e importante grieta en la OPEP —con el abandono del cartel por parte de Emiratos Árabes desde mayo— que podría ser el principio para nuevas salidas. Irak podría abandonar la organización petrolera si no consigue elevar su cuota de producción, una aspiración que ya ha trasladado a la OPEP y que responde a la urgencia por restaurar su economía tras la guerra, compartida por los países de la zona. “Teniendo en cuenta que el Ministerio está avanzando en el aumento de su producción para adaptarla a sus capacidades y necesidades, la organización debería elevar el nivel de producción de Irak. De lo contrario, habrá que tomar una decisión sobre si permanecer en la OPEP o retirarse de ella“, ha señalado el portavoz del ministerio de Petróleo, Salim Al-Rikabi, en un mensaje de texto.La OPEP y sus socios han encargado un estudio sobre la capacidad técnica de bombeo de cada miembro, que deberá completarse a finales de este año y que servirá para ayudar a fijar los objetivos de producción en 2027. La organización ha recibido un duro golpe con la salida de Emiratos, después de años de tensiones con el líder del cartel, Arabia Saudí, por las restricciones al incremento de su producción. Tras casi cuatro meses de cierre del estrecho de Ormuz, y con las graves limitaciones para exportar petróleo, los países del golfo Pérsico se preparan ahora para recuperar cuanto antes su producción y bombear al máximo de su actual capacidad, condicionada por los numerosos daños que han sufrido sus instalaciones. Estas economías han visto mermada una fuente crucial de ingresos e Irak es de hecho uno de los países más perjudicados, ya que se vio forzado a paralizar gran parte de su producción ante la imposibilidad de almacenar más petróleo al que no podía dar salida. Recuperar ahora esas instalaciones dañadas es una tarea que llevará semanas y que, en algunos casos, podría no garantizar una vuelta completa a la normalidad. De momento, el plan de Irak sería continuar en la OPEP y solicitar una cuota de producción más elevada, aunque sin descartar la posibilidad de abandonar el cartel. “Arabia Saudí y otros aliados de la OPEP deberían tratar este asunto con la máxima seriedad. De no ser así, Irak se verá obligado a considerar todas las opciones disponibles”, afirmó un miembro del gobierno iraquí en declaraciones a Reuters. La prioridad ahora de las autoridades iraquíes es restablecer plenamente su capacidad de exportación de petróleo, con el objetivo de elevarla hasta los 7 millones de barriles al día en los próximos años. Tras el abandono de Emiratos, la OPEP quedaría gravemente tocada si Irak, uno de los miembros fundadores, decide finalmente salir de la organización. El cierre de Ormuz ha golpeado a toda la industria petrolera del Golfo —y mermado la autoridad de Arabia Saudí en la OPEP con la salida de Emiratos— al tiempo que ha reforzado a nivel mundial el papel de otros productores de crudo, en especial de Estados Unidos, convertido en potencia petrolera y en niveles máximos de exportación de crudo. La guerra en Irán puede además ser detonante para que las economías importadoras de petróleo decidan reducir su dependencia de la energía que compran en Oriente Próximo, una zona de alto voltaje geopolítico y sobre la que aún pesa una fuerte incertidumbre.
Irak tantea su salida de la OPEP si no logra elevar su cuota de producción de petróleo
El país ha sufrido con dureza el cierre de Ormuz y ahora pretende vender más crudo para recuperar su economía













