Elecciones en paz el domingo, con un aumento de la participación electoral; el martes la selección Colombia clasificó a la siguiente ronda en el Mundial de fútbol, y el miércoles el jefe de la oposición, Iván Cepeda, reconoció el resultado de la segunda vuelta presidencial en la que salió elegido el nuevo presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella. “Tantos testigos electorales y jurados en las mesas, contando voto a voto hacen que las votaciones sean exactas. La comparación entre el preconteo y los escrutinios ya publicados a nivel departamental, en Bogotá y en el exterior mostraron una mínima diferencia entre Cepeda y De la Espriella, que cerró en 251.854, y que en la segunda vuelta participaron más de 26 millones de colombianos de un censo electoral superior a los 41 millones de ciudadanos habilitados para votar. Colombia —país de la institucionalidad—, pasamos de los discursos incendiarios y de las advertencias imprudentes del ministro de la Defensa sobre las perturbaciones del orden público según la inteligencia militar del día electoral a la sonrisa del 1-0 que le metimos al país democrático del Congo; hoy manda la ilusión. No sabemos cuánto dure, pero hay que aprovechar el momento. Por ahora podemos cantarle el himno nacional al registrador nacional del Estado Civil, Hernán Penagos Giraldo, quien aguantó con paciencia infinita la lora de un eventual fraude que —felizmente— no apareció por ningún lado. La organización electoral colombiana es reconocida por la comunidad internacional como una de las más eficientes del mundo. Ahora falta que se perfeccione la alianza mayoritaria en el Congreso con los partidos Centro Democrático, Cambio Radical y los partidos tradicionales para conseguir la gobernabilidad, indispensable para que se pueda cumplir con lo ofrecido por el movimiento ganador.La oposición será dura porque Cepeda y Petro lo hacen mejor desde el asfalto que desde el Gobierno, y las protestas serán permanentes y confiemos que no sean violentas como lo han prometido. Hay muchas dificultades para allanar obstáculos con los Acuerdos de Paz por los blindajes de orden constitucional que quedaron establecidos. Abandonar los canales internacionales del sistema interamericano es un camino lleno de puntillas. Entre otras razones, porque muchos de ellos están envueltos en el bloque de constitucionalidad. La economía muestra unos efectos preocupantes. En la primera vuelta hubo regocijo y en la segunda se quedó sin impulso. El termómetro de la Bolsa de Valores cayó y el dólar subió un poquito. Todas las esperanzas se basan en el petróleo, en particular la habilitación del fracking, lo cual significaría un enfrentamiento con la oposición que ya ha dicho que no le jalan. Por lo pronto el precio del petróleo se comporta maravillosamente porque podría inyectar veintiún billones de pesos al Estado, 92 dólares el barril en promedio versus los 60 dólares que el gobierno Petro calculó para el presupuesto de 2026 es una lotería.