Fede Valverde terminó la temporada con el Real Madrid enredado en el corazón de las mayores turbulencias desde que llegó al Bernabéu y con la perspectiva ilusionante del Mundial con Uruguay en el horizonte. Sin embargo, después de los empates contra Arabia Saudí y Cabo Verde, su selección, en la que no se han cerrado las fracturas internas con el técnico, se encuentra al borde del abismo, y contra España, una de las mayores favoritas, como única vía de salvación en la madrugada del viernes al sábado (2.00, La1 y Dazn).El capitán de Uruguay, y previsto próximo capitán del Madrid por turno de antigüedad, dejó atrás a finales de mayo los rescoldos de su doble altercado con Aurélien Tchouaméni en dos entrenamientos consecutivos. Después del segundo, el 7 de mayo, el uruguayo terminó en el hospital por un golpe en la cabeza contra un mueble del vestuario al caer en el forcejeo con el francés. El club les abrió expediente y les multó con 500.000 euros a cada uno, la mayor sanción de su historia. Se perdió tres partidos, por protocolo, tras sufrir un traumatismo craneoencefálico y regresó para la última cita en el Bernabéu contra el Athletic, con todo ya perdido.Aterrizó el 26 de mayo en Montevideo con otro ánimo: “Llego con mucha ilusión y muchas ganas de reencontrarme con mis compañeros para preparar el Mundial”, dijo. Pero las inquietudes no han cesado. Ni las que han crecido en la selección, ni algunas procedentes del Madrid.El club se ha movido rápido después de las elecciones y del fichaje de Mourinho. Ha cerrado las contrataciones de un central (Konaté), un lateral izquierdo (Cucurella), un lateral derecho (Dumfries) y un centrocampista (Bernardo Silva). Y no va a quedarse ahí. El técnico portugués tiene mucho interés en sumar otro efectivo en el medio, el argentino del Chelsea Enzo Fernández.Por ahora, Valverde observa con tranquilidad el aumento de población en su zona, de la que previsiblemente saldrá Ceballos. Lo último que le ha transmitido el club es que será el capitán la temporada que viene, según fuentes de su entorno. No ha explorado opciones. Ni tiene previsto hacerlo. Su único plan es seguir en el Madrid, salvo que le transmitan que prefieren venderle. Tiene mercado. Es habitual que sus agentes reciban muestras de interés. Pero nunca ha pasado de ahí.Menos ahora, en pleno fragor del Mundial, cuando los malos resultados y el precipicio de la eliminación han vuelto a aflorar la distancia entre la plantilla y el seleccionador, Marcelo Bielsa. Viene de lejos. La encendió Luis Suárez después de la Copa América 2024. “Me duele eso que está viviendo la selección”, dijo en referencia al mal clima que creía que había generado el técnico. “Muchos jugadores hicieron una reunión para pedirle al entrenador que por lo menos nos dijera buen día”.El proyecto ya estuvo a punto de descarrilar un año después, en noviembre de 2025, después de una derrota en un amistoso contra EE UU (5-1). Bielsa respondió a las voces que pedían su dimisión de manera insistente con una larga rueda de prensa de casi dos horas en la que reconoció su papel en la crisis ambiental: “Yo soy tóxico. Relacionarse conmigo empeora al que se relaciona conmigo”, dijo. “Hay tipos tóxicos, que solo ven el error, que están corrigiendo, que demandan, que nunca están satisfechos con nada, a los que gusta hablar solo de trabajo, que van a comer y llevan un diario porque no quieren integrarse con el resto. Yo lo vivo como un karma. ¿Pero saben en qué está basada esa conducta? En el miedo. Porque uno no disfruta por ganar. Teme por perder mucho más de lo que disfruta por ganar”.Y en ese punto se encuentran de nuevo Bielsa y su grupo de futbolistas, a punto de perderlo todo en el Mundial. A Valverde, consciente de su peso futbolístico y emocional en Uruguay, la situación le frustra, en medio de una tormenta recién salido de otra en el Madrid, donde el desarrollo del mercado podría levantar más turbulencias.
Fede Valverde, de la tormenta en el Real Madrid a la situación límite con Uruguay
El capitán de la selección charrúa, próximo rival de España, se ve al borde de la eliminación, con el clima enrarecido entre los jugadores y Bielsa, mientras observa los movimientos del Real Madrid en el mercado para el centro del campo












