A menos de cinco meses para unas elecciones que marcarán la segunda mitad del mandato de Donald Trump, el viejo dilema que ha desgarrado al Partido Demócrata vuelve a aparecer. La victoria de los tres candidatos apoyados por el alcalde de Nueva York, el izquierdista Zohran Mamdani, en las primarias del martes preocupa en el sector más centrista de la formación, que teme ir a los comicios del 3 de noviembre con unos candidatos demasiado radicales que puedan ser blanco fácil de los ataques de los republicanos. Mamdani asumió un riesgo considerable al apoyar de forma explícita, con anuncios en la televisión y apariciones conjuntas, a Brad Lander, Claire Valdez y Darializa Avila Chevalier en contra de la opinión del partido. Y los tres ganaron este martes de forma sorprendente a pesos pesados del establishment. La operación supone para el alcalde una importante inyección de capital político de la que piensa sacar provecho. “La vieja política que nos metió en esta crisis no será la que nos saque de esta situación”, clamó Mamdani el martes ante unas bases enfervorizadas. “Los neyorquinos están hambrientos de una nueva política”, repitió el miércoles. El mensaje está claro: los antiguos dogmas ―ya sea sobre la relación de Estados Unidos con Israel o sobre la lucha contra la desigualdad― han dejado de ser válidos. “Más que reavivar la batalla entre los demócratas, creo que la victoria de Mamdani, en cierto modo, la cierra. Los progresistas han ganado. Ahora el partido es suyo. Está claro hacia dónde sopla el viento”, asegura rotundo Lincoln Mitchell, profesor en la Escuela de Asuntos Públicos de la Universidad de Columbia. Este politólogo cree que la conclusión de la contienda es que los demócratas tienen que cambiar de mentalidad, dejar de presentar a candidatos mediocres tan solo porque lleven mucho tiempo en sus cargos. E insiste en que el electorado ya no acepta aspirantes que, por ejemplo, se muestren reticentes a elevar los impuestos a los multimillonarios.Después de estas primarias, es prácticamente segura la llegada a la Cámara de Representantes de Lander, Valdez y Avila Chevalier. Aunque las elecciones oficiales son el 3 de noviembre, los tres se presentan por distritos neoyorquinos con una sólida mayoría demócrata, por lo que el éxito en las primarias supone ya en la práctica una victoria final. La lectura de lo ocurrido va más allá de Nueva York. Los tres políticos tienen muchas cosas en común: pertenecen al sector más izquierdista del partido y tienen una visión muy crítica con Israel y el apoyo incondicional estadounidense al Gobierno de Benjamín Netanyahu. El progresivo movimiento de los simpatizantes demócratas a posiciones propalestinas anticipa un movimiento sísmico en un partido en el que la alianza con Israel era algo que se daba por descontado. “El ala centrista del partido ha adoptado una postura sobre Israel que, francamente, está desconectada de la realidad. Si eres [el gobernador de California] Gavin Newsom, deberías tener en cuenta que tu postura sobre Israel te va a costar la elección”, añade el profesor Mitchell.Otra señal de estas primarias es la creciente importancia del movimiento socialista, una palabra hasta hace poco proscrita en Estados Unidos. Tanto Valdez como Avila Chevalier pertenecen, como el propio Mamdani, a los Socialistas Democráticos de Estados Unidos. Lander, que es judío, fue miembro de esta organización hasta que la abandonó en 2023 tras los ataques de Hamás a Israel el 7 de octubre de ese año. La Cámara de Representantes que salga de las elecciones de medio mandato tendrá el doble de miembros socialistas, que pasarán de dos a cuatro. Otra señal de los nuevos tiempos que corren en Washington. Respuesta de los republicanosMientras, los rivales republicanos ya están tomando buena nota de lo ocurrido. Donald Trump, el primero. El presidente de Estados Unidos se pasó la mañana del miércoles escribiendo mensajes en su red social, Truth, en los que alertaba del supuesto peligro de la llegada al poder de los que él llama comunistas. Como, por ejemplo: “Los Bellos Estados Unidos NUNCA serán un país comunista”. También comentó con un cierte deje de envidia los comentarios de la prensa sobre el indudable éxito de Mamdani: “Logró que salieran elegidos tres comunistas convencidos y ha recibido un aplauso sonoro y unánime de los medios de noticias falsas. ¡Felicidades, señor alcalde! Yo obtuve un 16-0 anoche, ayudando a elegir a maravillosos patriotas estadounidenses, y los medios no dicen ni una palabra".En la campaña electoral que se viene encima, además de agitar el miedo de muchos estadounidenses a las políticas socialistas, los republicanos podrán también usar algunos comentarios pasados de los demócratas. Como los que borró recientemente de su cuenta de Twitter Avila Chevalier en los que criticaba a la entonces vicepresidenta y candidata a presidenta. “Fuck Kamala Harris”, escribió. También eliminó mensajes en los que hablaba de abolir la polícía, las prisiones y las fronteras, de nacionalizar grandes industrias y en los que ponía en cuestión el derecho de Israel a existir. Avila Chevalier ha pedido perdón por todos estos comentarios, que asegura que no representan su forma de pensar actual. Pero eso no evitará que los republicanos vayan a usarlos no solo en su distrito neoyorquino, sino en todo Estados Unidos. La llegada de estos candidatos al Capitolio también puede ser una mala noticia para el actual líder de la minoría demócrata, Hakeem Jeffries, que aspira a presidir la Cámara de Representantes si su partido logra la mayoría en noviembre. El sector izquierdista del partido ha sido muy crítico con la oposición de Jeffries a la Administración de Trump, lo que podría complicar su nombramiento.
La victoria de los candidatos apoyados por Mamdani reabre la batalla entre los demócratas ante las elecciones de noviembre
El alcalde de Nueva York reclama nuevas recetas tras el éxito de su arriesgada apuesta, mientras que Trump trata de sacar partido y alerta contra el ascenso de “los comunistas”











