Blanca Escribano / València (EFE).- Ir a una biblioteca para estudiar «con el fresquito» o visitar un centro cultural es algo normal en verano entre el vecindario del barrio valenciano del Cabanyal, que acude, sin saberlo, a uno de los 39 refugios climáticos que tiene València pero que no acaban de estar asentados bajo esa etiqueta oficial.

El Observatori del Canvi Climàtic está a pocos minutos de la playa de las Arenas y es un centro educativo y divulgativo para concienciar a la población frente al calentamiento global, pero no solo eso: se trata de uno de los refugios accesibles para resguardarse de las altas temperaturas como las de la actual ola de calor y que ofrece a sus vecinos zonas de descanso, agua potable, lavabos, ludoteca y mucho más.

Desde allí, sentados tras el mostrador de la entrada, Josep Fuentes y Núria Ortega, dos técnicos de Educación Ambiental del área municipal València Sostenible, organizan las muchas actividades que se llevan a cabo para sensibilizar sobre cuestiones ambientales y, además, son los ‘guardianes’ de refrescar este trozo del Cabanyal, uno de los barrios marítimos de la ciudad.

«Hemos tenido personas que han venido de forma frecuente a leer libros o que se estaban preparando un examen y venían a estudiar. También tenemos familias que aprovechan la vuelta de la playa y paran aquí, para refrescarse y que sus hijos jueguen en la ludoteca», explican a EFE.