La ansiedad de Rueda en los audios por brindar garantías se tradujo en la práctica en un debilitamiento de las capacidades de las Fuerzas Militares.Foto: César CarriónResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00La reacción de los exfuncionarios del gobierno de Gustavo Petro a las revelaciones de la Unidad Investigativa de Noticias Caracol sobre las negociaciones con el Clan del Golfo se ha centrado en argumentar que nunca hubo un acuerdo antes de los diálogos formales. Tanto Danilo Rueda, primer comisionado de Paz de la administración Petro, como Iván Velásquez, primer ministro de Defensa, buscaron tomar distancia de las interpretaciones sobre una aparente complicidad entre el grupo paramilitar y la Casa de Nariño. Sin embargo, más allá del debate sobre si hubo o no un acuerdo formal, que ciertamente es difícil de demostrar, lo peor de las revelaciones es que demuestran cómo desde el principio la administración saliente operó de manera descoordinada, torpe, ingenua y con demasiadas concesiones que los criminales aprovecharon para fortalecerse.Los audios publicados por Noticias Caracol son claros. Los más importantes tienen que ver con Rueda. El 2 de septiembre de 2022, pocas semanas después de la posesión del presidente Gustavo Petro, el comisionado de Paz se reunió con Luis Armando Pérez, alias Jerónimo, comandante militar del Clan del Golfo y quien, dos años después, sería vocero en los diálogos formales. Las expresiones de Rueda son dicientes por sí mismas. En un momento, le dice a Jerónimo: “Hay cosas que no se hacen explícitas. Digamos, porque ninguno quiere mostrar que cesa. ¿Me hago entender? Todo el mundo quiere decir: ‘Yo soy fuerte’. Es que nosotros los conocemos, los reconocemos, tranquilo. Mire, en otra región ¿qué logramos? Usted controla hasta acá. Juguemos a los congelados. Entonces, todos nos quedamos congelados, los tres”. Cuando su interlocutor le pregunta si eso incluye al Ejército y a la Policía, Rueda es vehemente: “congelados”.En otros momentos de la grabación, el comisionado envía dos mensajes: “Uno, cese de bombardeos. Dos, decisión de limpieza en la inteligencia policial”. Unos días antes, el ministro Velásquez y el presidente Petro habían ordenado el mayor remezón en la historia de la cúpula de las Fuerzas Militares y de Policía, con 35 generales destituidos de sus cargos. Finalmente, Rueda habla de cómo se vetó a tres coroneles que habían sobrevivido a esa purga y eran importantes en la persecución al Clan del Golfo, pero fueron destituidos una semana después.En entrevista con Blu Radio como reacción al informe de Noticias Caracol, el excomisionado dijo que “(la reunión) se da en un contexto de fase de exploraciones con ese y otros grupos armados”. En esencia, plantea que no se llegó a ningún acuerdo durante su tiempo en el gobierno y que se mantuvo la persecución del Clan. El ministro Velásquez se distanció de Rueda, a quien llamó a responder por sus declaraciones en los audios, y dijo que “no es cierto que (el comisionado) hubiera incidido de algún modo en la evaluación ni en la permanencia o exclusión de oficial alguno”. También mostró cifras de su lucha contra el Clan.Fieles a la actitud de este gobierno con las críticas a su plan de “paz total”, ambos exfuncionarios dan vueltas en torno al fondo del asunto. La ansiedad de Rueda en los audios por brindar concesiones se tradujo en la práctica, sin necesidad de un acuerdo, en un debilitamiento de las capacidades operacionales de las Fuerzas Militares. La administración Petro multiplicó las zanahorias y olvidó el garrote, al mismo tiempo que desoyó los aprendizajes del equipo negociador con las Farc durante los años de Juan Manuel Santos. Mucho del voto castigo del pasado domingo tuvo que ver con la percepción de la ciudadanía de un abandono por parte del Estado en sus obligaciones de protección. Esta falta de efectividad llevó a que el Clan del Golfo ampliara su número de operativos, sus influencias en redes complejas de criminalidad y el número de municipios en los que hace presencia. Lo mismo ocurrió con el ELN, mientras que la disidencia de Iván Mordisco siguió desafiando al Gobierno una y otra vez. Ahora sabemos que desde el principio de los años Petro se les ofreció esta vida y la otra para lograr la paz, un objetivo que no se consiguió y que en cambió sí tuvo un costo altísimo para la seguridad en las zonas de mayor acción criminal. Esa es la tragedia que muestran estos audios.¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com Nota del director. Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra. Conoce más