El desfile ante un juez de empresarios y altos cargos del PP en Almería, investigados por el presunto trasiego de mordidas a cambio de la adjudicación de contratos (de suministro de mascarillas y obras), encara sus dos últimas jornadas con el colofón final el viernes, cuando está prevista la comparecencia de Javier Aureliano García, presidente del PP almeriense y de la Diputación hasta hace apenas ocho meses, detenido en noviembre y ahora investigado. Junto a él declararán dos de sus hermanos.

La UCO cree que García fue uno de los beneficiarios finales de una trama de sobornos que descendían desde un puñado de pequeñas empresas corruptoras hasta empapar a todos los escalafones de la Diputación Provincial de Almería, feudo histórico de poder del PP en Andalucía. Hay 43 investigados, entre ellos, el expresidente, dos de sus hermanos, dos vicepresidentes, dos alcaldes (de Fines y de Tíjola, ambos del PP), técnicos de Diputación y empresarios, además de un puñado de presuntos testaferros. Es el primer Caso Mascarillas, destapado en 2021, y luego derivado a una corrupción “clásica” de mordidas en contratos de obra.

Los informes aportados hasta ahora por la UCO al juzgado de instrucción 1 han documentado la presunta trama corrupta aprovechando la intervención de teléfonos y el volcado de miles de mensajes. Los investigados se animaban entre ellos cuando daban un palo (“tu polla no deja de maquinar”) y acuñaron un vocabulario muy gráfico para referirse a sobornos y mordidas: “Tengo las muelas picadas por tu culpa... he pedido cita para ir al dentista”; “¿Has encontrado ya la pieza que te tiene que implantar el dentista”; “sácame cita”, se decían en mitad de conversaciones sobre contratos públicos el presidente García y los vicepresidentes Fernando Giménez y Óscar Liria. Los agentes ven referencias en clave al cobro de mordidas por la adjudicación de decenas de contratos de obra en emoticonos dentales y en referencias a empastes, encías y sarro, que se sucedieron durante años.