Empresas vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial (IA) están comprando libros antiguos descatalogados para escanearlos, introducirlos en sus bases de datos y, en muchos casos, destruir después los ejemplares físicos. Hay quien lo considera una simple consecuencia del progreso. Otros creemos que esa destrucción del libro físico es una enorme pérdida. No queremos que desaparezcan los papeles que explican historias. iStockPor eso digo: Quiero que me devuelvan los libros viejos, esos volúmenes olvidados que esperan en los estantes de las librerías de lance. Quiero descubrir una historia que nadie me ha recomendado, una edición perdida, un ensayo de hace años, unas memorias que ya no figuran en ningún catálogo comercial.Compramos los libros, extraemos la información útil para la IA y los destruimosSon objetos que han sobrevivido al tiempo. Conservan huellas de quienes los leyeron antes que nosotros: anotaciones en los márgenes, dedicatorias, billetes entre sus páginas, señales de una vida anterior. Cada ejemplar cuenta dos historias: la que escribió su autor y la que construyeron sus lectores.En El Quijote, los libros eran condenados a la hoguera. El cura y el barbero decidían cuáles merecían salvarse y cuáles debían desaparecer entre las llamas. Aquella escena simbolizaba la censura, el miedo a las ideas, la destrucción del conocimiento. Cuatro siglos después ya no encendemos hogueras en los patios. Hemos encontrado un método más eficiente. Compramos los libros, los escaneamos, extraemos la información útil y, cuando han cumplido su función, los destruimos.Utilizo herramientas de IA y reconozco su enorme potencial, aunque me preocupa que aceptemos la desaparición silenciosa de miles de obras porque ya existe una copia en algún servidor. Las librerías de viejo no son almacenes de datos, sino refugios de la memoria, lugares donde todavía es posible tropezar con una idea inesperada, con una voz que espera a su próximo lector. Quiero que me devuelvan los libros que nadie busca y, precisamente por eso, resultan tan valiosos cuando los encuentras. Quiero que sigan ahí cuando entre en una librería dispuesta a vivir aventuras.