Bitcoin (BTC) enfrenta una de las semanas más sensibles de los últimos meses, en un contexto marcado por la presión macroeconómica global, la salida de fondos institucionales y una creciente competencia por el capital de los inversores. Tras recuperar brevemente terreno y acercarse a los US$67.000 a comienzos de junio, la criptomoneda volvió a retroceder y se mantiene cerca de los US$62.400.

La principal preocupación del mercado es la política monetaria de Estados Unidos. La persistencia de la inflación por encima de los objetivos de la Reserva Federal (Fed) reavivó las expectativas de una eventual suba de tasas de interés en julio. Este escenario fortalece al dólar y reduce el atractivo de los activos considerados de mayor riesgo, como las criptomonedas.

La salida de fondos ETF presiona al precio de Bitcoin

A la incertidumbre macroeconómica se suma una marcada salida de capital de los ETF de Bitcoin al contado. Durante las últimas seis semanas, estos instrumentos registraron rescates netos millonarios, reflejando una menor demanda institucional. Los analistas coinciden en que esta dinámica dificulta la recuperación sostenida del precio y limita los intentos alcistas del mercado.

Otro factor de presión proviene del sector tecnológico. La reciente corrección de las acciones vinculadas a semiconductores y tecnología impactó negativamente sobre los mercados bursátiles y generó un efecto contagio sobre los activos digitales. Esta correlación vuelve a poner en debate el rol de Bitcoin como activo descorrelacionado o refugio frente a la volatilidad financiera.