Cuando Mark Rutte fue escogido como secretario general de la OTAN, la pregunta que se hac�an muchos diplom�ticos, ministros y analistas era si ser�a la persona adecuada para gestionar la Alianza en el caso de que Donald Trump ganara de nuevo las elecciones y volviera a la Casa Blanca.Rutte, ex primer ministro neerland�s durante una d�cada, era conocido por esa franqueza de la que est�n tan orgullosos en su pa�s que implica decir lo que piensa incluso si es descort�s o agresivo. Ten�a claros puntos a favor, como su atlantismo, anglofilia, el dominio del ingl�s y la experiencia. Pero tambi�n parec�a demasiado arrogante, poco sutil, mucho menos h�bil que el saliente Jens Stoltenberg para manejarse, desde un segundo plano, con alguien volc�nico como Trump. El tiempo ha demostrado que no hab�a de lo que preocuparse. La pregunta que se hacen ahora los miembros de la OTAN es si hay algo de lo que no ser� capaz de hacer Rutte para contentar a Daddy Trump, aunque eso suponga ignorar, ofender, humillar y complicar la vida a los dem�s l�deres.Rutte est� de nuevo esta semana en Washington para limar asperezas de cara a la Cumbre de la Alianza en Ankara, en la primera semana de julio. Para ello se ha visto con funcionarios, senadores, militares y se ha reunido hoy con Trump, en un nuevo intento de agasajar al presidente estadounidense, curar heridas y evitar lo que parece un inevitable distanciamiento.Trump nunca ha sido un fan de la OTAN. Siempre ha pensado que sus miembros eran unos listos que se aprovechaban de la generosidad y la riqueza estadounidense. En su primer mandato sacudi� los cimientos forzando a todos a acelerar para cumplir los objetivos de gasto e inversi�n a los que se hab�an comprometido en 2014 y que claramente estaban descuidando. Pero en ese segundo mandato, ni eso ha sido suficiente.El presidente de EEUU, siguiendo una tradici�n que siempre ha existido en su pa�s, cree que la OTAN ya no es necesaria, no tal y como fue concebida. No le preocupa la amenaza rusa y dice que eso es problema europeo. Le preocupa China, como le preocupa Ir�n, y quiere que los aliados gasten m�s en Defensa, que compren armamento estadounidense y que est�n listos para movilizarse si Washington los activa. Por eso no perdona que casi ninguno apoyara con entusiasmo la guerra en Ir�n y no se volcaran en su ayuda.Si antes pensaba que los europeos eran unos gorrones, y que los ucranianos eran unos quejicas y pesados, ahora sostiene que los primeros son tambi�n unos desagradecidos y traidores, que incluso le han vetado el uso de sus bases para la Operaci�nFuria �pica. De ah� su enfado con Espa�a, el anuncio de retirada de tropas de Alemania o los duros ataques de los �ltimos d�as a Giorgia Meloni, diciendo que le "suplica fotos" juntos pero que no se las merece por no haber estado a su lado cuando �l lo pidi�.Ah� entra Rutte, que una vez m�s ha demostrado que su principal y casi �nica prioridad es Estados Unidos. Est� dispuesto a decir lo que haga falta, en p�blico, en privado o en ambas para contentar a Trump y evitar una ruptura. Incluso si eso implica dejar al pie de los caballos a los dem�s. Se vio con las cr�ticas a Espa�a y se ha vuelto a ver ahora. En una entrevista con la cadena Fox, Rutte dijo que en realidad los europeos s� hab�an ayudado a Washington aunque digan lo contrario en voz alta por intereses de pol�tica nacional."Pa�s tras pa�s, aliado tras aliado, han puesto sus bases a disposici�n para la Operaci�n Furia �pica", afirm� confirmando que entre 4.000 y 5.000 aviones hab�an despegado de bases europeas como parte de operaci�n Furia �pica. "Si nos fijamos en Italia, 500 aviones estadounidenses despegaron de bases estadounidenses en Italia para apoyar la Operaci�n Furia �pica. Esto es enorme", a�adi� Rutte.Sus palabras, una vez m�s, han causado un enorme malestar, en Roma, en Bruselas y en otras capitales. En un comunicado, el ministro de Defensa, Guido Crosetto, afirm� que Italia hab�a actuado en pleno cumplimiento de su Constituci�n, los tratados internacionales y los acuerdos que rigen las bases aliadas en su territorio. "Como ya se aclar� en el Parlamento, el Gobierno autoriz� exclusivamente actividades t�cnicas y log�sticas", a�adiendo que su Gobierno hab�a rechazado las solicitudes que quedaban fuera de esos l�mites y criticando que el secretario general presentara "una reconstrucci�n que transmite un mensaje completamente enga�oso al confundir el tipo de vuelos autorizados".Turqu�a en el horizonteLa entrevista de Rutte, que sabe perfectamente lo que dice y las consecuencias, llega cuando los l�deres de Alemania, Francia, Italia, Polonia y Reino Unido est�n reunidos en Berl�n precisamente para preparar la pr�xima cumbre aliada. Despu�s de que la semana pasada la administraci�n Trump anunciara el inicio de una revisi�n a lo largo de los pr�ximos seis meses de su presencia militar en Europa, incluidas las bases que han definido su presencia en el continente durante ocho d�cadas. Y tras saberse que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el que m�s inquina tiene al Viejo Continente, ha cesado al general Chris Donahue, el militar que dirigi� a los Delta Force en Irak y Siria contra Estado Isl�mico, el que cerr� la evacuaci�n de personal estadounidense y en Kabul en 2021 y que era hasta ahora el comandante en jefe del Ej�rcito en Europa, puesto clave para coordinar los esfuerzos de la OTAN para ayudar a Ucrania.En dos semanas, la OTAN tiene su esperada cumbre en Turqu�a. Normalmente esas citas, completamente planificadas y medidas son solo una escenificaci�n de unidad y fortaleza. Pero esta vez hay verdadera tensi�n. Trump asistir� y el ambiente es mucho m�s l�gubre que el a�o pasado antes de la cita en La Haya. Los choques recientes y la publicaci�n de las estrategias de Seguridad Nacional y de Defensa de EEUU han cambiado el tablero y nadie sabe qu� esperar de Trump.Rutte, apodado "el susurrador" por parte de la prensa estadounidense por su habilidad, como la de su predecesor, para evitar su furia directa, no ha venido a Washington para negociar documentos, comunicados, contenido sino para gestionar el estado de �nimo de Trump. Para darle la raz�n como mecanismo de seducci�n, intentado reducir al m�nimo los dramas o sorpresas. Convencerle de que es un l�der �nico que ha conseguido que Europa est� aumentando el gasto militar y de que una ruptura con la OTAN s�lo beneficiar�a a Rusia, China o Ir�n.