“Sentate Ravier”, le gritaron los diputados libertarios al flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, cuando faltaban apenas un par de minutos para que venciera el plazo para conseguir quórum en la sesión oficialista de la Cámara de Diputados. Ravier todavía era diputado nacional –renunciaría media hora después– y fue el último en ingresar al recinto. Los gobernadores se harían desear hasta último momento: en una maniobra de negociación con el Gobierno, los diputados que responden a Gustavo Sáenz, Rolando Figueroa y Claudio Vidal llegaron al filo del plazo. Como para que se notara.
Martín Menem logró consolidar la estrategia que había diseñado el lunes, cuando convenció a la UCR, el PRO y los gobernadores de no acompañar la sesión opositora para interpelar a Manuel Adorni. La segunda parte del acuerdo era conseguir el apoyo para abrir el recinto el miércoles, cuando el Gobierno quería aprobar el Super RIGI y sancionar el pago a dos fondos buitre que vienen sosteniendo un litigio con la Argentina por el default de 2001.
Fue la contracara del vaciamiento de la sesión del día martes: casi todos los diputados que se ausentaron para la avanzada contra el jefe de Gabinete pusieron el cuerpo para la sesión oficialista del miércoles. La UCR y el PRO, así como también los diputados que responden a los gobernadores de Neuquén, Santa Cruz, Chubut, Mendoza y Entre Ríos. También los peronistas Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca).











