Desde hace trece años, un robot recorre silenciosamente el subsuelo de Quito para prevenir emergencias en la red de alcantarillado. Aunque miles de ciudadanos transitan a diario por las calles de la capital, pocos conocen la existencia de esta tecnología que trabaja bajo tierra para detectar problemas antes de que se conviertan en riesgos para la ciudad.Se trata de RovverX, un robot especializado que fue adquirido por la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) en 2013 por cerca de medio millón de dólares.Su misión es inspeccionar las tuberías de alcantarillado mediante imágenes de alta precisión que permiten realizar una verdadera “radiografía” de la infraestructura subterránea.PublicidadGracias a esta tecnología, es posible identificar fisuras, obstrucciones, deformaciones y potenciales puntos de colapso, facilitando intervenciones oportunas y evitando daños mayores.El equipo pesa alrededor de 20 libras y combina tecnología alemana y estadounidense. Sus principales herramientas son cámaras de alta definición equipadas con potentes sistemas de iluminación, capaces de registrar imágenes de toda la circunferencia interna de las tuberías.Su estructura, fabricada en hierro macizo, tiene forma rectangular y está equipada con cuatro ruedas adaptables. Estas pueden modificarse según las condiciones del terreno, las características de la alcantarilla e incluso los desafíos propios del ecosistema que existe bajo las calles de Quito.PublicidadPublicidadLa importancia del diagnóstico preventivoPara los técnicos de Epmaps, el robot se ha convertido en una herramienta indispensable. “Este robot es fundamental para nuestro equipo de trabajo porque nos permite ver y diagnosticar el estado estructural del sistema de alcantarillado. Esto nos permite tomar acciones de mantenimiento preventivo”, explicó Yara Espinoza, ingeniera del departamento de alcantarillado.La información que recopila RovverX permite planificar reparaciones antes de que aparezcan hundimientos, taponamientos o daños que podrían afectar la movilidad y la seguridad de la ciudad.‘Esta obra mereceía una mejor organización’: la entrada y salida de Quito colapsa por trabajos en la Panamericana NorteLa ciudad bajo tierra es inmensa. Hoy en día, las inspecciones también las realizan humanos que ingresan al alcantarillado y sacan conclusiones sobre su funcionamiento. No obstante, RovverX cumple la misma labor, pero en localidades donde los sumideros son pequeños y tienen más de cincuenta años asistiendo a los capitalinos.“El robot nos permite realizar inspecciones en tuberías de diámetros menores a 1,30 metros, es decir, 1.300 milímetros. También hemos podido detectar insectos, cucarachas, murciélagos y, en un menor porcentaje, ratas", aseguró la funcionaria.El despliegue de RovverX en acciónSobre la avenida Antonio de Ugarte, en el centro-norte de Quito, una miniván adaptada con un sistema de poleas, computadoras y herramientas de obra civil estaba estacionada delante de una alcantarilla. Dos operarios preparaban a RovverX con una cuerda en su cuerpo y lo levantaban cuidadosamente para internarlo en la tubería.Sus ojos con iluminación se empezaron a mover y un técnico, dentro de la red de drenaje, como un niño con juguete nuevo, aplastaba una palanca y RovverX se movía.PublicidadPrevención de inundaciones y deslaves“Este robot aporta en época de lluvias. Por ejemplo, si nosotros llegamos a visualizar que existe basura o sedimentos, programamos una limpieza del sistema y, en el momento en que se genera la lluvia, evitamos inundaciones, deslaves o el taponamiento de los desagües", sostuvo la mujer.En zonas donde el arbolado es extenso, las raíces se cuelan por las tuberías, las perforan y desgastan su estructura. Ahí entra RovverX como otro funcionario más de la Epmaps, que capta pequeñas fisuras a largas distancias y le permite a la entidad municipal responder mejor ante esta problemática.“El robot es una cámara autopropulsada que ingresa por el pozo de revisión. Está anclado a un cable que le permite desplazarse por 300 metros y en esta distancia visualizamos todo. Lo maneja un operador. Tenemos una controladora y un equipo informático", explicó Espinoza.Daniel Noboa inspecciona el puente Quimís en Jipijapa: la obra alcanza el 85 % de avanceFuturo de la tecnología en el alcantarillado de QuitoEste robot conoce la capital bajo tierra de norte a sur y de este a oeste. Pronto tendrá compañía, porque la empresa municipal piensa ya en la adquisición de una nueva herramienta con mayor tecnología, para dar abasto al crecimiento urbano.“Estamos pensando en la adquisición de otro robot con mayor tecnología, ya que contamos con más materiales que funcionan en conexiones domiciliarias. Por el momento cuidamos de RovverX como a una persona; incluso un electromecánico lo desarma y lo vuelve a unir cada cuatro semanas, dependiendo de la clase de limpieza que se le realizará para alargar su ciclo de vida", concluyó Espinoza.Goliat: otro aliado tecnológico subterráneoRovverX no está solo en las profundidades de Quito. Junto con él opera Goliat, otro robot especializado que forma parte del sistema de inspección televisiva de la Epmaps. Equipado con cámaras y sensores, este dispositivo recorre los grandes colectores de la ciudad enviando imágenes en tiempo real a los técnicos que monitorean desde la superficie.Gracias a esta tecnología, el Municipio puede realizar una especie de "chequeo médico" al alcantarillado capitalino, identificando daños estructurales y puntos críticos antes de que provoquen colapsos.El centro histórico es la zona más compleja para realizar este tipo de estudios y actividades, debido a la topografía y geografía de la zona y la antigüedad de la red de canalización que abastece a esta parroquia. (I)
Así trabaja RovverX: el robot que inspecciona el alcantarillado de Quito desde hace 13 años
La máquina tecnológica pesa 20 libras con una inversión de $ 500.000 aproximadamente.







