Fare casinoEl nuevo andalucismo est� desnortado. Hay m�s andaluzofobia en proponer la pobreza como la adaptaci�n del estilo de vida Estrella Damm que en subtitular a las charisFabi�n Ruiz, en un entrenamiento de la Selecci�n en el MundialActualizado Mi�rcoles,
junio
08:12Audio generado con IAMe suena bien el acento de la Chari, la madre de Fabi�n Ruiz. Lleva un soniquete reconocible, algo sin impostaciones, una cosa parecida al age. El age es una medalla de consolaci�n, pero es la mejor medalla de consolaci�n. Tenerlo todo es hortera. Tener solo age es un buen punto de partida y, si al final es lo �nico que queda, puede justificar un bonito obituario. El age tiene la posibilidad de ser canjeado por cuatro minutos de lectura en los ojos de los dem�s, que es una gloria como de bolsillo. Todos los andaluces domesticados nos reconocemos al hablar cuando nos encontramos en el extrarradio de Andaluc�a que es Madrid. Madrid es la city de todos los acentos menos del andaluz. Al llegar era casi obligatorio cumplir con la regla de practicar el lifting sobre el seseo o sobre algunas expresiones que suenan extra�as en los puertos que crucifican el idioma o a los malabares que hace mi padre con las palabras y convert� en un llavero del hogar. Sergio Ramos fue el icono de esta frustraci�n. Sonaba fisno a la manera en que est� escrita la palabra fisno: todos los expatriados bombardeamos con eses nuestras intervenciones.A esta excepci�n le ha puesto soluci�n RTVE. Entre la Chari y los Pujol mediaban los subt�tulos, pero el documental sobre el futbolista ha igualado las cosas. Hace alg�n tiempo la primera divisi�n de los nacionalistas habr�a enviado al logopeda a cualquier chari. Ense�arles a hablar era el juego que m�s divert�a a los supremacistas engendrados por las autonom�as. Hab�a una andaluzofobia tan reluciente como la cal de los pueblecitos de C�diz. Para la nueva generaci�n de andalucistas pasaba desapercibido, tan burdo el clasismo. Al barajarse con el resto de periferias en los erasmus, en las migraciones por trabajo, en las protestas por la regeneraci�n pol�tica, adopt� la est�tica senderista del vasco o la sinfon�a bohemia catalana como un disfraz para ocultar sus complejos. Los andaluces que exigen una rectificaci�n a RTVE por subtitular a una limpiadora no se han dado cuenta de que se han cumplido sus deseos. Tampoco de que la admisi�n de Andaluc�a rebaja el hecho diferencial a un acento, equiparando a Gabriel Rufi�n con sus primos. Ahora no pasa nada por decir que no se entiende bien a ninguno de los dos.El nuevo andalucismo est� desnortado. Hay m�s andaluzofobia en proponer la pobreza como la adaptaci�n del estilo de vida Estrella Damm que en subtitular a las charis. Ponedle subt�tulos ah� a Chari, que nunca se va a estar de moda tomar el fresco en la calle por culpa del aire acondicionado.











