CULTURALa pieza s�lo tiene equivalentes en el mundo estrusco e incluye materiales preciosos llegados de Grecia.Un fragmento del carro votivo hallado en Casas del Turu�uelo.Actualizado Mi�rcoles,
junio
14:30La octava campa�a de excavaciones consecutivas en el yacimiento arqueol�gico de Casas del Turu�uelo (Guare�a, Badajoz) ha dejado ya su octavo hallazgo de extraordinario valor. El �ltimo trabajo en la ciudad arg�rica ha puesto al descubierto un "extraordinario" carro votivo de bronce dedicado a una divinidad, de hace aproximadamente 2.500 a�os. La pieza se considera �nica en la Pen�nsula Ib�rica. sin paralelos conocidos hasta la fecha en cuanto a su complejidad decorativa e iconogr�fica, seg�n ha dado a conocer este mi�rcoles Esther Rodr�guez, codirectora de las investigaciones que realiza en la zona el Instituto de Arqueolog�a de M�rida, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Cient�ficas (CSIC) -organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovaci�n y Universidades- y la Junta de Extremadura.Los �nicos ejemplos similares al carro descubierto se han encontrado en la antigua Etruria, en Italia, lugar del que podr�a proceder la pieza seg�n las primeras interpretaciones. El tesoro ha aparecido durante los trabajos desarrollados en el sector sur del edificio principal de Turu�uelo, en el denominado pasillo S3 del edificio, un espacio de car�cter ritual donde ya se hab�a rescatado un altar con forma de piel de toro.Para saber m�sEl hallazgo corresponde a la mitad de un carro ceremonial- Se conservan dos ruedas y parte de la caja principal. A pesar de encontrarse la estructura incompleta, el nivel de preservaci�n "permite apreciar una rica decoraci�n y una compleja tecnolog�a de fabricaci�n basada en el ensamblaje de m�ltiples elementos de bronce mediante componentes de hierro", apunta Esther Rodr�guez, quien ha asegurado que este "es uno de los hallazgos m�s relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tart�sico del siglo V antes de Cristo".La nueva pieza se suma al descubrimiento de centenares de objetos de cer�mica y de fragmentos de marfiles que evidencian redes de intercambio entre el yacimiento tart�sico de Casas del Turu�uelo con distintos territorios del Mediterr�neo durante el siglo V. Entre los motivos representados destacan una figura frontal identificada como Aqueloo, una divinidad fluvial ampliamente conocida en los �mbitos griego y etrusco, as� como dos grifos situados en los extremos de la estructura, seres mitol�gicos con cabeza de �guila y cuerpo de le�n. La pieza incorpora, adem�s, dos figuras masculinas de tipo atlante, encargadas de sostener la caja del carro, lo que aporta un extraordinario valor simb�lico e iconogr�fico al conjunto.Seg�n los investigadores, no existe actualmente ning�n caso comparable en la Pen�nsula Ib�rica. Aunque se conocen algunos paralelos parciales en Italia, ninguno presenta las caracter�sticas decorativas y constructivas documentadas en esta pieza.En cuanto a su origen, el equipo investigador se�ala que las �nicas piezas similares conocidas proceden de la civilizaci�n etrusca, que vivi� su periodo de m�ximo esplendor en Italia central entre los siglos VIII y V a. C. Este paralelismo refuerza la hip�tesis de que hubo redes de intercambio que conectaban Tarteso con distintos territorios del Mediterr�neo. Aunque su funci�n est� todav�a por determinar, Sebasti�n Celestino, codirector de las excavaciones, se�ala que "podr�a estar relacionada con actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes. De hecho, el descubrimiento tuvo lugar al lado de la llamada habitaci�n del banquete, un testimonio del �gape final que celebr� la comunidad del Turu�uelo antes de clausurar el edificio".Adem�s, los arque�logos han recuperado un destacado conjunto de materiales importados, encontrados junto al carro. El hallazgo de cer�mica procedente de la regi�n del �tica, en Grecia, de un recipiente de alabastro egipcio y de marfiles decorados con representaciones de guerreros y con motivos animales y vegetales, revela el contacto de la civilizaci�n tart�sica con regiones del Mediterr�neo oriental. "Estos materiales nos est�n proporcionando una informaci�n extraordinaria para comprender las relaciones comerciales entre Oriente y la pen�nsula ib�rica. Estamos documentando importaciones y piezas �nicas que ayudan a reconstruir estas redes de intercambio", ha se�alado Rodr�guez.Esta campa�a se ha desarrollado durante los meses de abril y mayo y se ha centrado en los sectores norte y sur del t�mulo de 90 metros de di�metro y seis de altura bajo el que fue sellado intencionalmente el edificio principal, a finales del siglo V a. C. Estos sectores se ubican a ambos lados de la estancia H-100, una habitaci�n de unos 70 metros cuadrados, la m�s grande excavada hasta ahora en el edificio. "Los trabajos han permitido documentar nuevas habitaciones y espacios de circulaci�n que ampl�an el conocimiento sobre la arquitectura del complejo tart�sico, cuyo estado de conservaci�n sigue siendo excepcional", ha explicado la codirectora.







