Yass Naubelle —el seudónimo con el que se la conoce, porque su verdadera identidad no ha sido desvelada— es una influencer francesa de origen argelino de 30 años. Entre sus colaboraciones está la promoción de una crema para el cuidado de la piel. Nada que parezca invitar a la polémica. Acostumbraba a grabarse en todos los lugares que visitaba, pero el vídeo que rodó a principios de junio en un taxi en Marrakech ha terminado llevándola a la cárcel. “Quiero disculparme con mi pueblo, el pueblo argelino”, afirma Yass Naubelle ante la cámara. “Digo que no sabéis conducir, pero he visto algo peor que vosotros”, añade. “El pueblo marroquí, chicos, es una locura". Después matiza y precisa que se refiere solo a los vecinos de Marrakech. Afirma finalmente que los policías marroquíes “paran incluso a las chicas sin motivo” en la calle, quizás para “intentar arañar algo de dinero” en los controles de tráfico. Horas después de que su vídeo se pusiera en circulación, la Fiscalía marroquí abrió una investigación y ordenó su detención. La echaron el guante el 13 de junio cuando estaba a punto de embarcar en Marrakech para regresar a Francia. Ingresó en prisión preventiva y el lunes pasado fue juzgada por un tribunal de primera instancia. Le cayó un año de cárcel y 2.000 dirhams de multa (190 euros) por “declaraciones difamatorias y ofensivas contra ciudadanos marroquíes” y acusar de “corrupción y trato de favor a funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones”. Cumplirá íntegramente la condena a menos que presente un recurso —dispone de diez días— y que una instancia judicial superior anule o reduzca la primera sentencia. La condena de Yass Naubelle ha desatado una intensa polémica en redes sociales entre marroquíes y argelinos. Estos últimos achacan la severidad de la justicia al origen argelino de la influencer mientras que los marroquíes se consideran ofendidos por los comentarios de la treintañera. Cuando se visionan las imágenes que grabó, no parece tener la intención de insultar sino más bien manifestar su asombro por cómo conducen los automovilistas en Marrakech y el comportamiento de la policía de tráfico. La excepción entre los comentaristas marroquíes es el periodista Reda Zaireg, que, curiosamente, trabajaba hasta hace poco para “Barlamane”, el diario digital afín al aparato de seguridad. “¿Se han convertido en algo sagrado la anarquía vial y la corrupción?”, se pregunta Zaireg. “Esta es la gran paradoja del balance de Mohamed VI que logra la proeza de escribir la historia al revés”, continúa el periodista. Tras inaugurar “su reinado con los sombríos años de plomo”, el rey Hassan II, padre del actual monarca, “terminó aflojando torpemente el yugo” a finales de los años noventa, recuerda. En cambio, Mohamed VI “parece determinado a cerrar su etapa sin dejar ni siquiera una salida de emergencia al autoritarismo”. TE PUEDE INTERESAR Opinión Concluye que el monarca “ha dado rienda libre a una policía y a una justicia que golpean a ciegas, indiscriminadamente y sin discernimiento”. Un dato avala el comentario de Reda Zaireg. Cuando Mohamed VI llegó al trono no había en las cárceles presos de conciencia marroquíes, pero sí saharauis. Hoy sí los hay empezando por los cuatro dirigentes de la revuelta pacífica del Rif hasta la bloguera Aida el Alami y el octogenario Mohamed Ziane. Este último osó sugerir en un vídeo que, como pasaba mucho tiempo en el extranjero, sería preferible que el rey abdicase en favor de su hijo Moulay Hassan. Yass Naubelle —el seudónimo con el que se la conoce, porque su verdadera identidad no ha sido desvelada— es una influencer francesa de origen argelino de 30 años. Entre sus colaboraciones está la promoción de una crema para el cuidado de la piel. Nada que parezca invitar a la polémica. Acostumbraba a grabarse en todos los lugares que visitaba, pero el vídeo que rodó a principios de junio en un taxi en Marrakech ha terminado llevándola a la cárcel.