Entre los numerosos economistas que han ocupado el puesto de presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos pocos han dejado una huella m�s profunda que Alan Greenspan. Nombrado por Reagan en 1987, se mantuvo en el cargo hasta 2006 y desempe�� sus funciones, adem�s de con Reagan, con Bush y Clinton. Raz�n suficiente, sin duda, para pasar a la historia econ�mica de su pa�s. Pero previamente hab�a desempe�ado ya importantes funciones en los equipos de Nixon y de Ford. Greenspan nos ha dejado sus opiniones sobre cada uno de estos presidentes; siempre agudas y no pocas veces cr�ticas. Sobre un personaje tan complejo como Nixon escribi�, por ejemplo: "Era, seguramente, la persona m�s inteligente que he conocido. Pero tengo que decir que nunca me encontraba c�modo en las reuniones que manten�a con �l".No cabe duda de que Greenspan dirigi� la Reserva Federal con �xito durante mucho tiempo; y contribuy� a salvar situaciones dif�ciles, la principal de las cuales fue la que se produjo tras el atentado en las Torres Gemelas de Nueva York el d�a 11 de septiembre de 2001. Su habilidad para navegar en aguas dif�ciles hizo que llegara a ser conocido como el "Maestro" (as�, en espa�ol); y con motivo de la crisis de 2007, m�s de un analista se pregunt�: �Nos habr�an ido mejor las cosas si, en aquellos momentos, Greenspan hubiera seguido al frente de la Reserva Federal? Pero otros pensaron, por el contrario: �no fue este hombre, en cierta forma, uno de los principales responsables del desastre sufrido por el mercado financiero por haber aplicado una pol�tica monetaria demasiado expansiva durante demasiado tiempo? Aunque Greenspan era, sin duda, un liberal, su estrategia de gesti�n de la pol�tica monetaria norteamericana estuvo, de alguna manera, m�s pr�xima a las ideas de Keynes que a las de, por ejemplo, Milton Friedman. Y lo estuvo en el sentido de que defend�a la aplicaci�n de una pol�tica discrecional en funci�n de la coyuntura de cada momento, en la confianza de que un gestor inteligente -es decir, �l mismo- podr�a obtener los mejores resultados del manejo de las variables monetarias sin reglas previamente establecidas. Una estrategia arriesgada, sin duda; que, seguramente no fue la mejor para la econom�a norteamericana de los primeros a�os del siglo XXI.Un lenguaje poco inteligibleGustaba a nuestro personaje envolver su pol�tica en un lenguaje a menudo poco inteligible. "�Qu� habr� querido decir Greenspan?", era la pregunta que se hac�a mucha gente tras sus intervenciones p�blicas sobre la situaci�n de la econom�a norteamericana y la pol�tica monetaria de la Reserva Federal. En ocasiones buscaba, seguramente, esta ambig�edad. Pero es posible que en ella hubiera algo m�s, porque tan brillante economista tampoco era muy claro en otras circunstancias. Y es conocida la an�cdota de que tuvo que declararse tres veces a la que fue su segunda mujer, no porque �sta lo rechazara al principio, sino, simplemente, porque en las dos primeras ocasiones la futura se�ora Greenspan no entendi� lo que le dec�a.Ya antes de ocupar el cargo que lo har�a famoso Greenspan hab�a tenido una vida compleja e interesante. Nacido en Nueva York en 1926, estudi� Econom�a en las universidades de Nueva York y de Columbia; actividad que compagin� durante alg�n tiempo con la m�sica, trabajando como saxofonista en una orquesta en un club de Times Square en su ciudad natal. Y tuvo tanto �xito, por cierto, que lleg� a pensar seriamente en hacerse m�sico profesional. No fue as�, y, tras optar por el mundo de la econom�a, se convirti� en uno de los analistas m�s brillantes de Wall Street, desde donde dio el salto a la vida p�blica.En sus primeros a�os de actividad profesional form� parte, adem�s, del grupo de j�venes liberales constituido en torno a Ayn Rand, la famosa novelista y ensayista ruso-norteamericana, autora de obras de tanto �xito como El manantial o La rebeli�n de Atlas. No deb�a ser, por entonces, un hombre especialmente optimista... ya que el apodo que recibi� en aquel c�rculo fue nada m�s y nada menos que "el funerario". Parece que, un d�a, nuestro personaje se puso a meditar seriamente sobre s� mismo. Y es bien sabido que tal cosa puede ser bastante complicada y tener efectos impredecibles. De hecho, el joven economista, fil�sofo y saxofonista lleg� a la conclusi�n de que no sab�a si exist�a o no. �Ten�a acaso alguna prueba de que era un hombre que viv�a realmente y no, por ejemplo, una creaci�n de las mentes de otros? Serias preguntas, sin duda, que no ten�an para �l una respuesta f�cil. Pero, al fin, no sabemos muy bien c�mo ni por qu� decidi� que Alan Greenspan era un ser real. "�El funerario existe!" le dijo un d�a Nathaniel Branden a Ayn Rand, que compart�a en aquellos a�os los papeles de secretario y amante de la escritora.Solucionada tan ardua cuesti�n, el tema qued� olvidado durante mucho tiempo. Pero la crisis financiera de 2007 volvi� a poner el asunto de actualidad. Recuerdo que, en una reuni�n en Nueva York -debi� ser en 2008 o 2009- me dijo un colega norteamericano: "�Caramba! si Greenspan hubiera finalmente decidido que no exist�a, no habr�a llegado a presidir la Reserva Federal; y, a lo mejor, nos habr�amos ahorrado la crisis. �Por qu� diablos, no lleg� a esta conclusi�n?"... Siempre hay gente con mala intenci�n; no cabe duda.Francisco Cabrillo, Catedr�tico em�rito de Econom�a de la Universidad Complutense. Fundaci�n Civismo.
Alan Greenspan: De Nueva York a Washington
Entre los numerosos economistas que han ocupado el puesto de presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos pocos han dejado una huella m�s profunda que Alan Greenspan....










