El director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha asegurado este miércoles que las inspecciones de las instalaciones nucleares iraníes comenzarán “pronto”.“Estamos analizando cómo y dónde realizarlas”, ha dicho Grossi durante una visita a la central nuclear de Fukushima, en Japón. “Si es pasado mañana, dentro de una semana o dentro de diez días es algo importante, pero no esencial”, ha afirmado el funcionario, quien ha remarcado que estas tareas “deben llevarse a cabo” y que se realizarán “con la cooperación del Gobierno iraní”.Las declaraciones del director del OIEA constituyen la señal más clara emitida hasta ahora por este organismo dependiente de la ONU sobre la aplicación de uno de los puntos cruciales del memorándum de entendimiento firmado la semana pasada por EE.UU. e Irán. Dicho acuerdo establece que el país persa se deshará de sus reservas de uranio altamente enriquecido “bajo la supervisión del OIEA”, lo que faculta a esta entidad a acceder a las instalaciones donde se custodia este material.Lee tambiénLas palabras de Grossi despejan además las dudas sembradas en los últimos días en torno a esta cuestión por Washington y Teherán. El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el martes que Irán había “aceptado totalmente el mayor nivel de inspecciones nucleares”, y que estas se iban a efectuar “en el momento oportuno”. Unas afirmaciones refutadas por el Gobierno iraní, que incluso ha negado haber mantenido cualquier contacto con los responsables del OIEA.Grossi ha querido quitarle hierro a estas “declaraciones políticas”, y ha descartado que las diferencias registradas entre Irán y EE.UU. alteren el proceso de inspección del organismo que preside. “En lo que quiero llamar la atención es que ha habido un memorándum firmado por ambos presidentes”, ha subrayado.El OIEA no ha podido acceder a las instalaciones nucleares iraníes desde la guerra de los doce días del año pasado, en la que la aviación estadounidense bombardeó las plantas de Fordow, Natanz e Isfashán. Tras aquella ofensiva, Teherán adoptó una postura muy crítica hacia la agencia atómica de la ONU, a la que acusó de parcialidad y de ignorar los criterios técnicos que deberían guiar su trabajo. Esa hostilidad ha impedido que los inspectores puedan verificar sobre el terreno el estado de las reservas de uranio ni comprobar las centrifugadoras utilizadas para enriquecer el producto radiactivo.Pese a todo, el OIEA considera que Irán no ha estado enriqueciendo uranio desde entonces y que, por lo tanto, todavía no se ha dotado de un arma nuclear. Por su parte, Teherán insiste que su programa atómico tiene fines exclusivamente pacíficos, a pesar de que en sus reservas cuenta con más de 440 kilos de uranio enriquecido al 60%, un grado de pureza que supera con creces los niveles civiles (entre el 3% y el 5%) y que se sitúa muy cerca del 90% requerido para uso armamentístico.Las actuales negociaciones con EE.UU. deberían servir para poner fin a estas reservas y para acordar futuras restricciones al programa nuclear iraní. De hecho, Teherán y Washington ya estaban dialogando sobre esta cuestión cuando, por sorpresa, estalló la guerra el pasado 28 de febrero.
La agencia nuclear de la ONU confirma que inspeccionará “pronto” las plantas iraníes
El Organismo Internacional para la Energía Atómica recuerda que su labor está contemplada en el memorándum firmado por Washington y Teherán











