El cerebro humano es tan complejo como fascinante. Se trata del órgano que nos diferencia del resto del reino animal, con unas funciones que nos permiten navegar un día a día repleto de tareas, preocupaciones y estímulos de todo tipo. Debido a la gran cantidad de información que debe procesar, prácticamente, cada segundo, su diseño posee un funcionamiento en el que prima la eficiencia por encima de todas las cosas. De ahí que, en ocasiones, se diga que es muy vago, pues en esencia toma todos los atajos que puede.PublicidadUno de estos mecanismos es el de automatizar todo aquello que le resulta familiar. Es por ello que podemos conducir hasta casa o realizar nuestro trabajo diario de forma casi inconsciente, aunque eso suponga que esos recuerdos se evaporen de nuestra memoria a las pocas horas. Sin embargo, cuando la rutina se rompe bruscamente por un hecho inesperado, el cerebro cambia de marcha de forma radical. En lugar de economizar, activa un mecanismo de emergencia que absorbe cada milímetro de lo que ocurre a nuestro alrededor, fijando la escena en nuestra memoria con una nitidez asombrosa.El misterio de la eficiencia adaptivaInvestigadores de la Universidad de Sídney, en Australia, han descubierto qué sucede en nuestro cerebro cuando nos enfrentamos a una situación predecible en comparación con una sorpresa, lo que proporciona pistas vitales para resolver un antiguo misterio de la neurociencia.Así, en un estudio publicado en Jneurosci se probó que, durante los acontecimientos inesperados, nuestro cerebro está programado para dirigir la energía a la hora de captar más información sensorial de nuestro entorno. Por eso recordamos los sucesos inesperados con mayor viveza y precisión, ya que es entonces cuando nuestro cerebro actualiza su memoria interna. En cambio, cuando algo es familiar o esperado, el cerebro comienza a responder incluso antes de que ocurra, lo que ahorra valiosos milisegundos.O dicho de otra manera, cuando aparece algo predecible, el cerebro nos hace responder más rápido, pero no se molesta en codificarlo con todo detalle. "Nuestro estudio ofrece una visión fascinante de cómo el cerebro utiliza las predicciones para ayudarnos a percibir mejor el mundo e interactuar con él", reflexiona el autor principal, el doctor Reuben Rideaux, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sídney.PublicidadLa naturaleza predictiva del cerebro"Nuestro cerebro está constantemente bajo presión para tomar decisiones, recibiendo una enorme cantidad de información sensorial de nuestro entorno. Por lo tanto, necesita ahorrar energía donde pueda. Cuando el cerebro se enfrenta a una situación predecible, piensa: 'Ya sé lo que es esto, no necesito gastar energía procesándolo cuidadosamente'. Pero durante eventos inesperados es como una actualización o parche de software. Nuestro cerebro quiere actualizar nuestra memoria interna del mundo para asegurarse de que estamos preparados para el futuro, por lo que la energía se dedica a recopilar la mayor cantidad de información posible de nuestro entorno", cuenta el doctor Rideaux.Los hallazgos resuelven un debate de larga data en la neurociencia sobre la eficiencia adaptativa, es decir, cómo nuestro cerebro asigna la energía neuronal para hacer frente a las presiones de las demandas ambientales.La sorpresa, elemento clave para consolidar la informaciónPara estudiar este fenómeno, un grupo de 40 participantes observó una serie de destellos visuales simples que aparecían alrededor de un círculo. Mientras tanto, los investigadores registraban su actividad cerebral mediante electroencefalografía (EEG), lo que permitía medir las ondas cerebrales, y también monitorizaban las respuestas de sus pupilas. Además de recopilar datos sobre los tiempos de reacción y la precisión de las respuestas, el equipo introdujo un elemento clave en el experimento: en ciertos momentos, manipulaban deliberadamente el patrón de los destellos para alterar las expectativas de los participantes.PublicidadLos resultados mostraron que los participantes reaccionaban con mayor rapidez y precisión ante los eventos que seguían un patrón esperado. Sin embargo, cuando se les pedía recordar la ubicación exacta de esos estímulos, su memoria era peor en comparación con los destellos inesperados, lo que sugiere que la sorpresa puede desempeñar un papel importante en la consolidación de la información.Así funciona el proceso cerebralUn hallazgo sorprendente fue que nuestro cerebro reacciona a los acontecimientos familiares en dos etapas. La primera fase se produce cuando el cerebro predice lo que está a punto de suceder y, por lo tanto, prepara y activa nuestro cuerpo para reaccionar rápidamente. La segunda ocurre cuando el cerebro reconoce que el evento es lo que esperaba y ahorra energía al no procesar esta información del entorno con tanta profundidad. Tanto los eventos esperados como los inesperados estuvieron representados en la corteza cerebral en los 100 milisegundos posteriores a que los participantes vieran el destello, pero los eventos inesperados se representaron con mayor claridad en las ondas cerebrales que los esperados.