Cuando se anuncia un concierto de Rufus Wainwright es necesario preguntar qué traerá consigo, porque el canadiense no tiene reparos en saltar de un género a otro, del pop a la ópera o el folk, para luego volver a comenzar. El año pasado visitó Barcelona para presentar Dream requiem junto a la OBC, la soprano Ana Prohaska, el Orfeó Català y el Cor Infantil, una miríada de músicos sobre el escenario que contrasta con la próxima presencia en el festival Blaumarí, que cerrará el 28 de junio repasando los éxitos de su carrera, además de aprovechar para probar nuevos temas pop de cara al disco que grabará pasado el verano.“Trabajaré con un productor muy conocido, pero no puedo decir el nombre”, comenta Wainwright, acompañado por la risa a través del teléfono. “Tengo algunas canciones que nunca se han escuchado, y debo decidir si incluirlas en el nuevo disco, así que será una especie de entrenamiento con público”, comenta antes de anunciar que se meterá en el estudio en cuanto culmine la etapa española de su gira.¿De qué hablará en este nuevo álbum?Prefiero no contar demasiado porque aún está en proyecto, pero tratará de problemas de adulto, el amor, la muerte, la paternidad o el miedo a que el mundo se desmorone. Son cuestiones intensas aunque las trato en positivo, pero tuve que caminar sobre las brasas para componer estas canciones y todavía debo decidir cuánto quiero profundizar. Los dos últimos años han sido infernales, el mundo se ha vuelto más brutal, es algo que se ha reflejado en la vida de todos nosotros, y también se reflejará en el nuevo disco. Será oscuro, tal vez algo brutal, pero soy una persona esperanzada, así que lo plantearé como una forma de salir de la oscuridad¿Siente esta oscuridad en su vida cotidiana?Por supuesto, de entrada vivo en Estados Unidos, y allí se palpa en todas partes. Todo ha ido a peor, solo tengo que pensar en los fuegos que azotaron California, donde resido, fueron una muestra de lo que representa el cambio climático. Aunque también hay cosas positivas, como el triunfo de Mamdani en Nueva York, y en España también da la sensación de que se está luchando por ideas progresistas. Soy optimista, las cosas han ido tan mal que sólo pueden ir a mejor, confío en que arreglaremos estos problemas porque no nos queda otra.Recientemente publicó un disco de homenaje a Kurt Weill, quien compuso temas críticos en la época de Adolf Hitler ¿Es una referencia para usted?La sensibilidad y la filosofía de Kurt Weill son un grito en la actualidad, especialmente en cuestión de derechos humanos. Habla de los trabajadores, de ayudar a los pobres y enfrentarse a los señores.¿Se puede ser crítico a través de la alta cultura hoy en día? Parece una cuestión reservada al punk o el rap.La tecnología ha multiplicado la creación hasta la locura, creo que lo importante en la actualidad es mandar mensajes y mantener la dignidad, francamente. Todo esto de la IA y las pantallas está muy bien, pero precisamente ahora es mucho más valioso lanzar mensajes. Cuando hago una canción de contenido político habrá gente que la escuchará y recogerá la idea, pero si la canto en un concierto, no la olvidará. Hay algo del contacto entre humanos que se está volviendo cada vez más valioso, algo que siempre he apreciado, por eso me siento bastante segura de mi propia carrera y de lo que está por venir.¿Se ha planteado utilizar inteligencia artificial para componer?No, prefiero las dificultades, cuanto más tiempo me lleve hacer una cosa mejor quedará, soy feliz perdiéndome en el mundo. Lo único en que podría utilizar la IA es para escribir un libreto, para investigar, pero en términos estrictamente musicales no me interesa en absoluto, aunque eso no significa que no sea importante. Pero mi mayor pasión sigue siendo la ópera, incluso cuando era joven ya me gustaba la música de hace 200 años.La ópera del siglo XIX utilizaba la tecnología más avanzada de la época, tal vez ahora alguien se atreva a añadir IA.Algo muy importante en la ópera es que puede hacerse sin tecnología, son personas cantando y tocando instrumentos sin necesidad de micrófonos. Incluso puedes iluminarla con velas, no necesita electrónica en su esencia, por eso me resulta fascinante y hermosa.¿Qué le ofrece la música pop en comparación con un libreto de ópera?En la música clásica, ya sea una ópera o un requiem, pienso en lo mejor para la pieza, tengo que dar un paso al lado en muchos aspectos. Eso no significa que no esté influido por mis trabajos pop, al igual que éstos están influidos por mis piezas operísticas. Pero la composición clásica es más dialéctica, tienes que mejorar y mejorar siempre. Muchos compositores clásicos entregaron sus mejores trabajos con 60 o 70 años, mientras que los artistas pop sacan lo mejor de ellos a los 20 o 30 años.¿Se considera mejor músico ahora que en sus inicios?Sin duda soy mejor cantante. Cuando escucho demos de mi juventud me sorprende lo inusual que era mi voz, pero no creo que fuera un genio ni mucho menos. Pienso que todavía debo aprender mucho en todos los campos: tocar el piano, componer o cantar.Pero la naturaleza inusual de mi composición era bastante única, extravagante. Hay algo, un no se qué que me hace sentir muy orgulloso de ese pequeño y extraño predicador que era el Rufus en sus inicios, alguien realmente diferente a todo lo demás. Y no se trataba de ser el mejor cantante, ni el mejor pianista, ni el mejor esto o aquello. Se trataba realmente de crear música a partir de una combinación de tantas cosas diferentes que me encantaban.Recientemente ha grabado un tema con Carly Rae Jepsen ¿Le ha gustado el sonido disco?He descubierto su música, y creo que su sensibilidad influirá un poco en mi perspectiva. Quizás no de forma drástica, pero sin duda ahora forma parte de todo esto.¿Cree que en un futuro se romperá la barrera entre pop y ópera?No tengo ni idea, últimamente me encuentro con fans jóvenes que aman mi música, y estoy descubriendo cosas nuevas gracias a ellos, así que me siento como si acabara de comenzar. Estuve en el siglo XIX durante 15 largos años, así que ahora prefiero estar aquí, en el XXI. Dame un par de años y te contestaré.