Irán puede presumir de haberse llevado un buen botín en la primera ronda de negociaciones con EE.UU. en Suiza. El lunes, después de lograr que Washington autorizara el levantamiento de las sanciones a su petróleo –lo que supondrá todo un balón de oxígeno para sus maltrechas finanzas–, Teherán anunció un acuerdo para acceder a 12.000 millones de dólares en activos congelados en el extranjero.Según detalló el líder de la delegación negociadora iraní, Mohammed Bagher Ghalibaf, el régimen de los ayatolás recibirá estos fondos en dos pagos de 6.000 millones cada uno. Ghalibaf también explicó que el acuerdo se empezó a fraguar hace días en Qatar –país que ejerce de mediador en las conversaciones de paz y que custodia parte del dinero inmovilizado– y que se ajusta al punto 11 del memorándum de entendimiento firmado la pasada semana, en el que se explicita que Washington “se compromete a poner a disposición” de Teherán los activos congelados a través de los procedimientos pactados durante las negociaciones.EE.UU. no ha confirmado que haya sellado este trato sobre la devolución de los fondos, aunque Donald Trump sí aludió a ello el lunes, cuando dijo que Irán utilizará el dinero liberado “exclusivamente” para adquirir productos agrícolas estadounidenses. “El maíz, la soja y todo lo que necesitan se les comprará a nuestros agricultores”, aseguró el republicano desde el despacho oval, en un claro intento de apaciguar a su base electoral.Pero las palabras del presidente estadounidense siempre conviene ponerlas en cuarentena: ayer, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghai, afirmó que Teherán será completamente soberano a la hora de decidir cómo emplear sus activos. “Cualquier decisión se tomará en función de los intereses y el bienestar del país”, recalcó este funcionario, quien también negó que los inspectores de la ONU vayan a visitar en breve las instalaciones nucleares iraníes, como había afirmado el lunes el vicepresidente J.D. Vance y reiteró 24 horas después Trump.Futuro del estrechoIrán y Omán anuncian que formarán un equipo de trabajo para definir la gestión de OrmuzEstos desmentidos evidencian que el régimen de los ayatolás se siente en una posición de fuerza en estas negociaciones. ¿Cómo no hacerlo cuando el memorándum suscrito con EE.UU. ni siquiera le exige la renuncia al control de Ormuz? Respecto a esta cuestión, ayer Irán y Omán comunicaron que formarán “un equipo de trabajo conjunto” para definir la “gestión futura de la navegación” a través del estrecho, y adelantaron que el acuerdo al que se llegue tiene que contemplar los servicios que se prestarán en la zona y “los costes asociados”. Esto es, se abre la puerta a imponer un sistema de tasas que perpetúe los pagos a Irán para cruzar una vía que era gratuita antes de la guerra.Mientras se define este modelo de gestión, el tráfico por Ormuz sigue bajo supervisión de la Guardia Revolucionaria iraní. Eso sí, las autoridades marítimas consideran que la firma del memorándum ha rebajado el riesgo en la zona, percepción que tiene su reflejo en el repunte del tránsito registrado en los últimos días: según la plataforma de seguimiento Kpler, el lunes, 39 buques cruzaron el estrecho, la cifra más alta desde que estalló el conflicto –aunque todavía lejos de las cerca de 150 embarcaciones diarias que solían cruzar Ormuz antes de que Israel y EE.UU. lanzaran su ofensiva militar–.Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.