ExplicativoCate Blanchett, Charlotte Rampling y Tom Waits encabezan el elenco de un relato intuitivo, que desafía el cine tradicional. Está disponible en MUBI.Cate Blanchett en 'Padre madre hermana hermano': la nueva película de Jim Jarmusch. Foto: Yorick Le Saux23.06.2026 18:44 Actualizado: 23.06.2026 18:44 PERIODISTA CULTURAL23.06.2026 18:44 Actualizado: 23.06.2026 18:44
Hay directores que construyen historias con planos claros, estructuras visibles y una lógica de principio a fin. Y hay otros, como Jim Jarmusch, que parecen más interesados en capturar lo que queda entre los escombros de esas certezas. Es el caso de 'Padre madre hermana hermano', que no es una película que explique a una familia, sino que es una película que la observa mientras se desarma y se recompone en fragmentos, en ciudades distintas, en momentos que no terminan de encajar del todo. Y justamente ahí encuentra su fuerza.La nueva película de Jarmusch, que ya se encuentra disponible en la plataforma MUBI, se construye como una obra en tres movimientos, situados en Nueva Jersey, Dublín y París, donde distintas configuraciones familiares se cruzan sin tocarse directamente, pero sí acumulando sentido. No es un recurso formal gratuito.El propio director lo explicó a EL TIEMPO con una mezcla de humildad y precisión. Aunque no puede decir exactamente de dónde vienen sus ideas, sí sabe que las deja reposar durante años antes de escribirlas con rapidez. En este caso, el guion tomó apenas tres semanas, pero la estructura fue pensada con extremo cuidado. “Si se viera un solo capítulo por separado, me mortificaría”, dijo. “Porque cada segmento depende de los otros para completar su resonancia emocional”.Esa lógica acumulativa define la experiencia de la película. Jarmusch no busca que el espectador siga una trama, sino que habite un estado. Las escenas, muchas de ellas centradas en conversaciones aparentemente simples, están cargadas de una tensión mínima pero persistente, como si algo importante estuviera siempre a punto de decirse y nunca terminara de salir. No hay subrayados ni grandes revelaciones; pero hay, en cambio, una atención obsesiva por el detalle, un gesto, un silencio, una inflexión en la voz.En ese territorio, la presencia de Cate Blanchett se vuelve decisiva. Su interpretación se mueve con una precisión que parece invisible: no hay grandes despliegues emocionales, pero sí una densidad constante que sostiene el relato. La actriz, sin embargo, fue clara al describir el método de trabajo. “La claridad no viene dada desde el guion, sino que se construye en el proceso”, explica la legendaria actriz australiana de 56 años de edad. Recordó que, junto a sus compañeras de reparto, solían preguntarle a Jarmusch qué significaba una escena. “La respuesta, casi siempre, era desconcertante, ya que decía: ‘No sé’. Pero lejos de ser una evasión, ese ‘no sé’ abría el espacio para que los actores encontraran su propio camino dentro del material”, explica la actriz.Charlotte Rampling en 'Padre madre hermana hermano'. Foto:Yorick Le SauxBlanchett sugirió que el director escribe de manera casi musical, “como si siguiera un flujo de conciencia más que una lógica narrativa tradicional”. Y es ahí donde el trabajo actoral se vuelve esencial, en dar forma a algo que no está completamente definido. “Hay una poesía en cómo hace sentido de las cosas”, dijo, destacando que Jarmusch permite que las conexiones entre escenas y personajes no respondan a una lógica convencional. “En un cine que suele obsesionarse con explicar cada motivación, esa libertad resulta extrañamente refrescante”, destacó.El propio Jarmusch confirmó esa intuición. Dijo que, cuando escribe pensando en actores específicos, siente que los personajes “hablan en su cabeza” y él simplemente transcribe lo que dicen. “No sé de dónde viene ni qué significa del todo, pero reconozco que ahí es donde aparece lo mejor del diálogo. Es una forma de creación que renuncia al control absoluto para abrirse a algo más incierto, más cercano a la intuición que al cálculo”, comenta el director norteamericano, uno de los cineastas más influyentes del cine independiente contemporáneo, reconocido por su estilo minimalista, su humor seco y su particular manera de observar la vida cotidiana.Ese enfoque se refleja también en la manera en que la película construye sus personajes. Como señala Indya Moore, uno de los aspectos más notables del cine de Jarmusch es la ausencia de antagonistas claros. “No hay villanos ni héroes, solo personas. Y esa decisión, que podría parecer simple, cambia radicalmente la experiencia del espectador. En lugar de ser guiado hacia un juicio, el público se enfrenta a una serie de comportamientos que debe interpretar por sí mismo”, dice la actriz neoyorquina de 31 años.Moore describió la película “como una exploración de distintas formas del amor, incluyendo aquellas que se entrelazan con el duelo”. Esa idea atraviesa todo el filme, donde el amor no aparece como una fuerza redentora, sino como una energía ambigua, capaz de convivir con la pérdida, la frustración o la distancia. Cate Blanchett reforzó esta lectura al destacar que los personajes “se sienten reales, reconocibles, lejos de la grandilocuencia que suele dominar el cine más comercial”.Locaciones protagonistasLas ciudades, como es habitual en el cine de Jarmusch, no son simples escenarios. Cada una aporta una textura distinta al relato. Nueva Jersey aparece como una solución práctica, donde el director admitió que la eligió “por razones sindicales y presupuestales, pero termina integrándose de manera orgánica al conjunto de la historia”, relata el director. “Dublín, en cambio, responde a una lógica más simbólica, ya que es el lugar donde vive una escritora, en un país que celebra a los autores”, agregó el director nacido en Ohio en 1953. París, por su parte, tiene un peso emocional evidente. “Yo describo a París como una ciudad profundamente cercana, casi una segunda casa, y muy seguramente haré allí mi próximo proyecto”, agrega el famoso director independiente.






