Tras cincuenta días de parálisis y caos logístico, el Gobierno boliviano decidió no bajar la guardia. Pese a la reapertura total de las rutas, el presidente Rodrigo Paz Pereira anunció este martes que el estado de excepción continuará vigente para evitar cualquier rebrote de las protestas, consolidar el orden interno y no volver a sufrir el estrangulamiento de las vías de comunicación. La decisión del Ejecutivo coincidió con un reporte clave de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), que confirmó la existencia de “cero puntos de bloqueo activos” en la red vial. Este dato marcó el final técnico de una crisis que estalló el 1 de mayo con reclamos vinculados a la situación económica y salarial, pero que con el correr de las semanas mutó hasta exigir la renuncia del propio jefe de Estado. El presidente no afloja: el estado de excepción continuará vigente El saldo de la protesta prolongada dejó cicatrices profundas en la estructura del país andino. Durante casi dos meses, miles de camiones quedaron atrapados, las principales ciudades padecieron el desabastecimiento crítico de alimentos, combustibles e insumos médicos, y las pérdidas financieras se calcularon en miles de millones de dólares.
Bolivia sostiene el estado de excepción y busca un acuerdo nacional
Aunque las rutas ya están despejadas, el presidente Rodrigo Paz Pereira confirmó que no levantará la medida extraordinaria "para garantizar el orden". El Gobierno convocará a un gran acuerdo nacional para intentar recuperar los miles de millones de dólares perdidos durante la crisis.










