ExplicativoEl filme australiano mezcla horror psicológico, religión y diversidad en una historia tan incómoda como atrapante.El filme explora el miedo, la aceptación y los prejuicios. Foto: IG: @leviticusfilm23.06.2026 16:12 Actualizado: 23.06.2026 16:12
El terror suele recurrir a monstruos, espíritus o entidades desconocidas para provocar miedo. Sin embargo, la nueva película australiana ‘Leviticus’ encuentra uno de sus elementos más perturbadores en algo mucho más cercano: la intolerancia. El debut cinematográfico de Adrian Chiarella toma como punto de partida una terapia de conversión religiosa y la transforma en una historia sobrenatural que combina tensión psicológica, drama y una fuerte crítica social. LEA TAMBIÉN La trama sigue a 'Naim' y 'Ryan', dos adolescentes que viven en una pequeña comunidad cristiana conservadora de Australia. Cuando la relación entre ambos sale a la luz, quienes los rodean deciden intervenir para intentar 'corregir' aquello que consideran inaceptable. Lo que comienza como un supuesto acto de salvación termina convirtiéndose en una experiencia aterradora que altera la vida de ambos jóvenes.La película evita presentar el amor entre sus protagonistas como un problema. Por el contrario, sitúa el conflicto en la reacción de quienes buscan reprimirlo. A partir de allí, el relato construye una amenaza sobrenatural que persigue a los personajes y convierte sus emociones más profundas en parte del horror que domina la historia.El terror funciona como una metáfora de la intolerancia y el rechazo. Foto:Causeway Films.El terror como reflejo de la intoleranciaMás allá de los elementos propios del género, ‘Leviticus’ plantea preguntas incómodas sobre la manera en que algunas comunidades han tratado históricamente a las personas de la población LGBTIQ+. La cinta muestra cómo el miedo, el rechazo y los prejuicios pueden convertirse en fuerzas destructivas cuando se imponen sobre la libertad de amar. LEA TAMBIÉN El título hace referencia al libro bíblico del 'Levítico', un texto que durante años ha sido utilizado por algunos sectores religiosos para cuestionar las relaciones entre personas del mismo sexo. Chiarella toma esa carga simbólica y la utiliza para construir una historia donde el verdadero horror no surge del deseo, sino de los intentos por controlarlo.Uno de los aspectos más interesantes del filme es que nunca pierde de vista el componente humano de sus personajes. La historia expone el peso de la culpa, la presión social y el temor al rechazo, elementos que terminan siendo tan inquietantes como cualquier criatura sobrenatural.Joe Bird y Stacy Clausen protagonizan esta historia de horror sobrenatural. Foto:IG: @leviticusfilmUna propuesta que incomoda y atrapaVisualmente, la película construye una atmósfera opresiva que contribuye a mantener la tensión durante gran parte de sus 88 minutos. Los escenarios grises, los espacios deteriorados y la sensación constante de vigilancia refuerzan el aislamiento que viven los protagonistas dentro de una comunidad donde cada paso parece estar siendo observado.Cuando los personajes logran compartir momentos lejos de esa presión, la fotografía cambia y ofrece instantes más luminosos y tranquilos. Ese contraste ayuda a reforzar el mensaje de la historia y hace que las secuencias de terror resulten todavía más inquietantes. LEA TAMBIÉN El reparto también aporta solidez al relato. Joe Bird y Stacy Clausen sostienen el peso emocional de la trama, mientras que Mia Wasikowska, recordada por producciones como ‘Alicia en el País de las Maravillas’ y ‘La Cumbre Escarlata’, aporta una presencia que resulta familiar para muchos espectadores. Una de las frases más contundentes de su personaje resume buena parte de la película: “Necesitamos el miedo. Es la forma en que sobrevivimos”.Sin recurrir a sobresaltos constantes ni a fórmulas fáciles, ‘Leviticus’ consigue mantener la tensión y construir una experiencia absorbente. Es una película que utiliza el horror para hablar de aceptación, libertad y prejuicios, dejando como mensaje que el miedo nunca debería tener más fuerza que la posibilidad de amar.












