NoticiaBenamira pasa gran parte del año en silencio, habitado solo por Fernando del Amo. Foto: EFE, YouTube: @DiegoRevueltaTV23.06.2026 13:06 Actualizado: 23.06.2026 13:06

El fenómeno de la despoblación rural en España tiene en Benamira uno de sus casos más particulares al ser un pueblo donde la residencia permanente se reduce a una sola persona. Allí vive Fernando del Amo, único habitante estable de este sector, perteneciente al municipio de Medinaceli, en la provincia de Soria.Su historia comenzó hace 16 años, cuando llegó con 22 años tras aceptar una oferta de trabajo en la zona. Su plan inicial era quedarse pocos meses. “Vine para cuatro meses, pero ya llevo 16 años”, afirmó en una entrevista con el medio español 20 minutos.Benamira pasa gran parte del año en silencio, habitado solo por Fernando del Amo. Foto:EFE LEA TAMBIÉN Cuando Fernando se instaló, Benamira aún conservaba otro residente: un adulto mayor llamado Pedro, quien había vivido toda su vida en el lugar. Con el paso del tiempo, Pedro falleció y el pueblo quedó sin más habitantes permanentes.Desde entonces, Fernando ha sido el único residente fijo, en un entorno donde la mayoría de viviendas pertenecen a familias que regresan únicamente en temporadas vacacionales. El resto del año, las calles permanecen prácticamente vacías.La rutina de Fernando combina su trabajo en mantenimiento de carreteras con actividades propias del entorno rural. Entre ellas, el cuidado del huerto, las caminatas por el monte, la recolección de setas y el mantenimiento básico del pueblo. "Tengo un huerto, corro por el monte y salgo a recoger setas", mencionó.Del Amo describe que vivir en Benamira implica desplazarse constantemente para cubrir necesidades básicas. Para comprar alimentos o acceder a servicios esenciales, debe acudir a Medinaceli o a otras localidades cercanas, donde se concentran tiendas, centros médicos y supermercados.Benamira pasa gran parte del año en silencio, habitado solo por Fernando del Amo. Foto:EFE LEA TAMBIÉN El acceso limitado a servicios ha sido una de sus principales preocupaciones. “Ni médico, ni tienda, ni escuela, ni fibra, ni transporte público”, declaró en una entrevista para EFE.Aunque la soledad es una constante, Fernando ha insistido en que no la vive como un problema absoluto. Más que miedo, describe sentimientos asociados al deterioro del entorno humano. “No tengo miedo a la soledad. Siento rabia y pena de que todo esto desaparezca”, ha expresado al referirse al despoblamiento progresivo.En su día a día, el contacto con la naturaleza y la tranquilidad del entorno han reemplazado la dinámica urbana. También asume funciones prácticas dentro del pueblo, como la custodia de llaves de espacios comunitarios y algunas viviendas que permanecen cerradas durante gran parte del año.Aunque durante gran parte del año Benamira permanece casi vacío, la situación cambia de forma drástica en temporada de vacaciones. En verano, el pueblo puede llegar a reunir hasta unas 200 personas, principalmente descendientes de antiguos habitantes que regresan para reunirse con sus familias. En esos periodos se organizan actividades comunitarias, comidas populares y encuentros sociales que transforman por completo la dinámica del lugar. Lo que durante meses es silencio, se convierte temporalmente en un espacio de convivencia activa."Vienen sobre todo a descansar y desconectar de la ciudad, pero se suelen hacer comidas o cenas populares, los vermús se alargan hasta la noche, alguna ruta senderista, si lo permite el tiempo", mencionó en declaraciones citadas por el medio español Ser.Benamira pasa gran parte del año en silencio, habitado solo por Fernando del Amo. Foto:YouTube: @DiegoRevueltaTV LEA TAMBIÉN La historia de Fernando ha sido utilizada como ejemplo del fenómeno de la despoblación en España y del debate sobre la falta de políticas para revitalizar estos territorios.En ese contexto, llegó a vincularse a iniciativas políticas locales relacionadas con la plataforma Soria Ya, que ha centrado parte de su discurso en la defensa del medio rural y la exigencia de servicios básicos en zonas afectadas por la despoblación.La vida de Fernando del Amo se ha convertido en uno de los ejemplos mas particulares de abandono demográfico, pero también en una muestra de las limitaciones estructurales que enfrentan las zonas rurales en términos de servicios, conectividad y relevo generacional.Pablo Pachón RamírezRedacción Alcance DigitalEL TIEMPOMás noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.