Noticia Exclusivo suscriptores El proyecto que busca integrar la cartografía acústica con monitoreo biológico para salvar las fragmentadas colonias de coral en esta zona insular.Bosques de coral en Barú Foto: Fundación Santo DomingoPERIODISTA23.06.2026 09:22 Actualizado: 23.06.2026 09:22

A través de la bioacústica marina, científicos colombianos trazan la huella sonora de los frágiles corales de borde (fringing reefs) en las Islas del Rosario.La iniciativa, apoyada por CEMarin y la Fundación Argos, planea sembrar hidrófonos de bajo costo operados por pescadores nativos y usar el 'ruido' de ecosistemas sanos para atraer nuevas larvas.Los arrecifes de coral no son solo barreras de piedra y color bajo el océano; son, ante todo, vidas sumergidas con un paisaje sonoro propio, vibrante y ruidoso.Partiendo de esta premisa científica, un equipo multidisciplinario de investigadores colombianos e internacionales, liderado por la doctora Paula Andrea Zapata Ramírez, ha puesto en marcha un innovador proyecto que busca integrar la cartografía acústica con el monitoreo biológico para salvar las fragmentadas colonias de coral de la península de Barú y el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y de San Bernardo.En una primera fase, realizamos la línea base ecológica y acústica de losarrecifes, caracterizando tanto su estructura como los sonidos que reflejan subiodiversidad y estado de salud. Actualmente, estamos buscando financiación paraimplementar una red de monitoreo participativo con hidrófonos de bajo costo, en la que pescadores y comunidades locales desempeñarán un papel fundamental en larecolección de información"Paula Andrea Zapata RamírezCientífica.La iniciativa se apoya en la bioacústica, la disciplina que estudia los sonidos de los seres vivos para diagnosticar la salud de un ecosistema. En el mar, un arrecife sano es un hervidero acústico: el chasquido de los camarones, el ronroneo de los peces y el movimiento de los crustáceos generan una sinfonía compleja. Por el contrario, un arrecife degradado entra en un profundo silencio. El proyecto —que ya completó su primera fase de línea base ecológica— se enfoca en captar estas diferencias para diseñar estrategias de conservación no invasivas. LEA TAMBIÉN Radiografía del sonido submarino en BarúRestauración de corales en islas de Barú, zona insular de Cartagena Foto:Fundación Santo DomingoEl estudio se concentra en los denominados arrecifes de borde (fringing reefs), formaciones costeras que crecen paralelas a la línea de playa en Barú e Islas del Rosario. Históricamente dominados por especies constructoras clave como el coral cuerno de alce (Acropora palmata) y el coral cuerno de ciervo (Acropora cervicornis), estos ecosistemas muestran hoy una salud "frágil y heterogénea", según los investigadores, con severos signos de fragmentación debido al cambio climático, la sedimentación costera y el turismo masivo.Para enfrentar este deterioro, el proyecto propone una metodología de tres bandas:Cartografía acústica y coralina, que consiste en cruzar los mapas de cobertura de coral vivo con los registros fonográficos del paisaje sonoro.Monitoreo participativo por medio de una red de hidrófonos (micrófonos subacuáticos). Actualmente, los científicos gestionan la financiación de esta fase, en la que los pescadores locales serán los guardianes de las estaciones de escucha.Restauración activa por inducción utilizando grabaciones de arrecifes saludables y reproducirlas mediante parlantes submarinos en zonas degradadas. Se ha demostrado científicamente que este "ruido saludable" funciona como una guía auditiva que orienta y atrae a las larvas de peces y corales para que se asienten en el hábitat recuperado. LEA TAMBIÉN A futuro, los sonidos de arrecifes saludables podrán emplearse como herramienta derestauración, reproduciéndolos en áreas degradadas para favorecer el reclutamiento decorales y otros organismos marinos. Además, los paisajes sonoros generados serviránpara acercar la ciencia a la sociedad a través del arte y la música, transformando lossonidos del océano en experiencias que promuevan la conservación de estosecosistemas.Paula Andrea Zapata RamírezCientíficaAlianza entre academia, mar y arteRestauración de corales en islas de Barú, zona insular de Cartagena Foto:Fundación Santo DomingoEl proyecto destaca por su alto componente interinstitucional. El equipo científico está conformado, además, por el profesor Óscar Laverde (Universidad Javeriana), experto en bioacústica; el profesor Andrés Osorio (Universidad Nacional), encargado de la caracterización oceanográfica y las dinámicas del agua; y un componente de biología marina enfocado en la cartografía del arrecife y el inventario íctico (de peces). En el plano internacional, colabora el profesor Timothée Brochier, del Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo (IRD), con quien el equipo ya validó un exitoso piloto en el Golfo de Tribugá (Chocó), donde los saberes tradicionales de los pescadores ayudaron a identificar los caladeros y reconocer los sonidos del mar.La bioacústica es la disciplina científica que estudia los sonidos producidos por losseres vivos y cómo estos sonidos pueden utilizarse para comprender sucomportamiento, diversidad y estado de conservación. En los ecosistemas marinos, labioacústica permite escuchar el paisaje sonoro de los arrecifes, donde peces,crustáceos y otros organismos generan una gran variedad de sonidos que reflejan lasalud del ecosistema.Paula Andrea Zapata RamírezCientíficaEl cierre del proyecto busca romper las fronteras de los laboratorios mediante el arte. Benjamin Calas, propietario de la sala de música experimental Matik-Matik en Bogotá, lidera la traducción de los paisajes sonoros marinos en experiencias estéticas y musicales. El objetivo es que la sociedad civil escuche el océano y desarrolle una conexión emocional con un entorno que suele percibirse como lejano o inanimado. LEA TAMBIÉN El espejo de los corales de VaraderoRestauración de corales en islas de Barú, zona insular de Cartagena Foto:Fundación Santo DomingoEl debate sobre la conservación marina en Bolívar tiene un invitado excepcional: el arrecife de Varadero, ubicado en la Bahía de Cartagena. Mientras los corales de las Islas del Rosario sufren una degradación acelerada, Varadero ha emergido como un misterio de resiliencia científica. A pesar de soportar aguas turbias, la alta sedimentación del Canal del Dique y la constante presión de la actividad portuaria, mantiene una cobertura de coral vivo inusual y colonias antiguas.colaboramos con el profesor Timothée Brochier del Instituto Francésde Investigación para el Desarrollo (IRD), con quien también venimos trabajando en elGolfo de Tribugá. El componente artístico del proyecto está liderado por BenjaminCalas, propietario de Matik-Matik en Bogotá, una sala dedicada a la músicaexperimental,Paula Andrea Zapata RamírezCientíficaSin embargo, los expertos advierten que su fortaleza no lo hace inmune; la falta de una figura de protección formal efectiva frente a los futuros dragados y la expansión industrial mantiene a Varadero en un riesgo crítico.La protección de los arrecifes en Colombia cuenta con un marco normativo aceptable en el papel, pero la implementación real en las regiones sigue siendo desigual. Existe una honda preocupación en la comunidad científica por la persistente falta de presupuesto e infraestructura para las ciencias del mar en el país.El sonido del océano se perfila así como la herramienta definitiva: escuchar los corales podría ser el puente que conecte la fría norma jurídica con la sensibilidad social necesaria para salvar los pulmones biológicos y el origen mismo de la vida en el mar Caribe.Además, te invitamos a ver: Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:JOHN MONTAÑO GÓMEZCorresponsal de EL TIEMPOCartagenaEn X: @PilotodeCometas Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.