Cuando el Barça ganó su primera Champions, el periodista Joaquim Maria Puyal se acercó a Pep Guardiola camino del balcón de la Generalitat, donde esperaba una multitud tras ganar en Wembley la primera Copa de Europa del club, y le preguntó: “¿Ya has pensado qué vas a decir a los aficionados congregados en la plaza?” Con su pregunta, Puyal quiso hacerle ver que un catalán como él, identificado con sus orígenes, no podía limitarse a dar vivas. Guardiola le hizo caso y recordando que desde aquel balcón Josep Tarradellas se había dirigido a los catalanes a su regreso del exilio en calidad de presidente, se inspiró en las primeras palabras del político republicano y gritó: “Ciutadans de Catalunya, ja la tenim aquí”. XEn la vida, cuando uno tiene una dimensión pública, como es el caso de los deportistas, y se dirige a la gente, ha de saber controlar sus palabras y elaborar sus discursos. Para no perjudicar al club que le paga, a la ciudad que le alberga y a su imagen personal. Pero el portero del Sabadell, Diego Fuoli, invitó a los reunidos a corear un insulto dirigido al presidente del Gobierno. Para ello dijo el nombre de Pedro Sánchez, a fin de que un grupo de jenízaros respondiera “hijo de puta”. Curiosamente, Sabadell tiene alcaldesa socialista­ y en las generales la población votó al PSOE. Pero el argumento no es este, sino que con su alocución se perjudicó él y no le hizo ningún favor a la entidad que defiende. TikTok, como el tabaco, perjudica seriamente la salud.El guardameta del Sabadell invitó a insultar a Sánchez en la celebración del ascensoPep Guardiola siempre ha tenido presente el consejo de Puyal y como entrenador en alguna ocasión lo ha utilizado para que nadie se dejara llevar por emociones que nublan la razón. Es más, solía regalar a sus jugadores libros que les sirvieran en la vida. Cuando se inició como entrenador en el filial, no pudo evitar su descenso de categoría y entonces regaló Saber perder, de David Trueba. Los futbolistas deberían dedicar más tiempo a leer libros que a ver las redes sociales, para mejorar sus opiniones­ y evitar hacer el ridículo como Fuoli. Pepe Rubianes decía que las opiniones son como el culo: todos tenemos uno. Lo malo es cuando las opiniones y el culo se parecen demasiado.