La vida me había regalado para este verano de tramas y olas de calor una nueva versión de Mujeres y hombres y viceversa y solo por eso ya estaba eternamente agradecida. El programa que durante años presentaron Enma García, Toñi Moreno y Jesús Vázquez animó mis bajas de maternidad, me hizo vivir momentos increíbles y podría haberme convalidado alguna asignatura de Sociología o Psicología. Fue muy parecido a la felicidad aquello, por eso me dispuse con entusiasmo y entrega a Amor... ¡o lo que surja!, el programa de Telecinco presentado por Carlos Lozano para las tardes de calor de 2026. Y ha habido momento de chispazo, la verdad, pero es que estamos todos un poco mayores. Ellos y yo. El estreno consiguió un 6,8% de share y 632.000 espectadores. Salió Carlos Lozano con ganas de pasarlo bien, denominando a Mediaset como “la casa del amor y de los sentimientos fuertes”. Me gusta mucho Lozano porque pertenece a esa reserva espiritual de señores heterosexuales que llama “guapísimas” a todas las mujeres, responde siempre con un “claro que sí” cuando alguna le pide un beso y bertinea como antaño en el presente. Técnicas ancestrales que siguen funcionando, al menos en el primer programa, donde una de las participantes le dijo que de todo lo que había en el plató, quien le gustaba era él. “Tenemos a 20 fantásticas mujeres. Guapísimas todas”, anunció. “¿Y qué me dicen de los caballeros? Con sus claveles, elegantes”, añadió. Había más rosas en las solapas que claveles, por cierto. En el plató había un poco de todo, mujeres y hombres que ya han tenido la oportunidad de acudir a las urnas unas cuantas veces, un variadito como lo que cualquiera ve en la calle en menos de media hora de paseo. Aunque el plato fuerte consistía en lo que denominaron como dos “diamantes”, que básicamente consisten en un hombre y una mujer más jóvenes y cincelados por mancuernas que el resto, de esos que dicen, a estas alturas del partido, frases como que han “tenido mala suerte en el amor”. Esa gente que no muera nunca, por favor. Por cierto, y que no se me olvide: ¿alguna vez veremos a parejas no heterosexuales? ¿Lo verán mis nietos, si es que los tengo? Cosas que me gustan del programa. Que las consejeras sean dos mujeres. Que una sea una de las participantes del programa Casados a primera vista y que la otra sea Anabel Pantoja, sobrina de la cantante del mismo apellido, y creadora de una de las frases más brillantes pronunciadas en televisión en los últimos años, cuando, acusada de ser una vaga, se defendió de semejante ofensa diciendo: “Soy relajada en lo laboral”. En este primer programa dijo cosas estupendas también, como que “el amor no es una calculadora”. Quizá aquí no se entienda y falte contexto, pero una Pantoja puede decir casi cualquier cosa y entre el dramatismo y la densidad capilar, a una no le queda más remedio que darle la razón en todo. Más cosas que me gustan. Que en ese primer turno de preguntas entre candidatos y candidatas se lancen cuestiones como: ¿te gusta el vermut?, ¿te gusta el tardeo con flamenquito? Se generó ahí cierto rifirrafe con Francisco, un señor de pelo engominado en 2026 que asegura trabajar en el sector financiero y pertenecer a una clase social acomodada que le hace tener eso que se considera buen gusto. Puso red flags y ahí se armó cierto lío que me divirtió mucho porque hay mujeres hoy que contestan a la mínima (maldito feminismo, con lo bien que estaban calladitas) y le pusieron en su sitio. Entre unas cosas y otras, Lozano no paraba de decir “olé” a casi todo lo que estaba pasando, no sé si porque se lo estaba gozando o para advertir de su presencia en plató. Cosas que me gustan menos. Que tiren de concursantes de Casados a primera vista como cebo. Es un programa que yo he visto, así que no necesito hemeroteca, pero puestos a tirar de rostros conocidos, quizá habría sido interesante recurrir a gente más popular, si es que a estas alturas de Instagram desean salirse de sus perfiles para sentarse en Fuencarral. Que los supuestos “diamantes” digan frases de bisutería, como el tal Jordi, que asegura: “Cuando pierdo la cabeza por amor me convierto en Don Meloso”. Que una de sus pretendientas diga: “Cuando me dan motivos, soy celosa”. Aparten de mí ese cáliz, por favor. Y que bailen. Bailes en plató como método de conexión. Cuerpos que se intentan desenvolver ahí, como pueden, mientras suena Perfect de Ed Sheeran. Temas que quizá suenen en las bodas de 2026, pero es que en la mía quienes sonaron fueron Bisbal y Chenoa. “Qué bonito es el amor”, dijo Carlos Lozano mientras tenía detrás a gente evitando pisotones al bailar. Guapísimo, diría yo.
Estreno de ‘Amor... ¡o lo que surja!’ con Carlos Lozano: para fans de una siesta “guapísima”
El estreno del programa presentado por Carlos Lozano ha tenido buenos momentos, de chispazo, y otros no tanto. Pero es que en 2026 estamos todos un poco mayores












