Análisis Exclusivo suscriptores La capital colombiana tuvo el domingo una asistencia a las urnas del 70,65 por ciento de las personas habilitadas para votar.Alta participación en la segunda vuelta a la Presidencia en Bogotá Foto: MAURICIO MORENOEDITOR DE BOGOTÁ22.06.2026 20:55 Actualizado: 22.06.2026 20:55
En la segunda vuelta presidencial, Bogotá sorprendió por la alta participación de ciudadanos que se expresaron en las urnas. Se pasó del 67,96 por ciento en la primera vuelta al 70,65 por ciento, un porcentaje histórico para una jornada de elección popular en la capital del país.Ese dato fue muy superior al reportado en todo el territorio nacional, donde la participación se ubicó en el 63,60 por ciento. LEA TAMBIÉN Hace cuatro años, la participación en la primera vuelta en la ciudad fue del 51,83 por ciento y en la segunda del 65,49 por ciento.En la segunda vuelta en Bogotá, Iván Cepeda obtuvo 2'235.514 votos (52,47 %) y Abelardo de la Espriella 1’933.243 (45,37 %), para una diferencia de 302.271 sufragios. Además, hubo 91.516 votos en blanco, 31.445 nulos y 1.523 tarjetas no marcadas.Las cifras del domingo pasado se presentaron en medio de una campaña caracterizada por la pugnacidad entre los dos candidatos que lograron superar el primer filtro el 31 de mayo.Pero, además, se reportan en una ciudad que históricamente se ha distinguido por tener un voto más de centro y de opinión, que equilibra la balanza frente a los gobernantes de turno a nivel nacional y distrital.Son varias las teorías que se han planteado sobre lo que movió a los bogotanos a asistir de manera masiva a las urnas el domingo, para elegir entre un candidato de izquierda y uno de derecha.El presidente Gustavo Petro tiene su propia interpretación: la teoría de la escalera. Tras el triunfo de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial. Con este término, Petro reprochó que los sectores que lograron surgir y mejorar sus condiciones económicas durante los gobiernos progresistas terminaran dándole la espalda. LEA TAMBIÉN Todos los analistas políticos coinciden en señalar que una de las causas importantes de la movilización sin precedentes es la alta polarización que se vivió en la campaña a la Presidencia y de la que la capital no fue ajena.Jairo Libreros consideró que “la falta de identidad con un representante político que llegue a últimas instancias” y la pugnacidad entre los dos candidatos llevaron al voto del centro político a tomar partido.“El voto de centro se dividió a partir de las elecciones al Congreso y el centro termina polarizado”, dijo el experto, a quien no le cabe duda de que, como sucede en el resto del país, Bogotá también terminó polarizado.Abelardo de la Espriella Foto:Oscar Fernando ArizaCon esta posición coincide Carlos Arias, docente de la Universidad Javeriana. Para Arias, se confirma que Bogotá se dividió en dos y que la alta polarización generó una inclinación en la balanza en localidades del centro de la ciudad, como lo son Barrios Unidos y Engativá.Esto fue lo que llevó, según Arias, a que el abogado Abelardo De la Espriella, siendo una figura del Caribe y “que fue desdeñada por creadores de contenido y líderes de opinión, le recortara distancia a Iván Cepeda” en la ciudad.El analista y director del Laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana, Omar Oróstegui, dijo que en Bogotá se refleja la polarización nacional, aunque con matices propios, y eso llevó a que se diera una “recomposición del voto” de los bogotanos.De acuerdo con Oróstegui, la segunda vuelta puso a los electores frente a dos proyectos claramente diferenciados y esa confrontación ordenó las preferencias y pudo haber funcionado como un incentivo para la participación. LEA TAMBIÉN “Cuando el elector percibe que la decisión es más nítida y que su voto puede incidir en el resultado, aumenta la disposición a salir a votar”, explicó Oróstegui.Según afirmó, suele pasar en las segundas vueltas que quienes no votan en las primeras encuentran en la decisión final una razón más clara para participar. “La competencia se simplifica, la percepción de riesgo político aumenta y el voto adquiere un sentido más decisivo”.En la jornada de la segunda vuelta también hubo una especie de voto castigo al presidente saliente, quien participó abiertamente en la campaña a favor del aspirante de su partido y con el cual él garantizaba la continuidad de su visión de gobierno.Elecciones en Bogotá. Tarjeta electoral para Presidencia Foto:MAURICIO MORENOCabe recordar que este hecho generó fuertes críticas desde todos los espectros políticos, incluido el centro y la misma izquierda, pero en particular de la oposición al gobierno de Petro.Para Arias, este fenómeno se dio porque la campaña del 2026 se presidencializó y los atributos y debilidades del mandatario se transfirieron a su candidato. De hecho, la campaña de Cepeda fue vista en algunos sectores de la opinión como sin identidad propia.“No solo fue votar a favor de Abelardo, sino en contra de Gustavo Petro y de lo que él representa, más allá de lo que representa Iván Cepeda”, explicó el docente de la Javeriana, para quien eso hizo que muchos salieran a votar masivamente y que la distancia entre Abelardo y Cepeda se haya recortado. LEA TAMBIÉN Tampoco hay que desconocer el trabajo de las campañas de De La Espriella y de Cepeda por motivar a electores en las zonas donde no les fue como esperaban en la primera vuelta y podían mejorar los resultados.El analista Jairo Libreros destacó “el ejercicio grande de focalización” que hizo la campaña del candidato del Pacto Histórico, en el centro y el sur de Bogotá, donde la izquierda ha tenido su principal electorado.Según Libreros, el partido de gobierno logró advertir en esas zonas una votación que le podía permitir a Cepeda ser elegido y eso llevó a la campaña a concentrarse en esos electores.“Donde hubo una caída muy fuerte a favor de Iván Cepeda, se registró un trabajo muy fuerte”, señaló el analista, quien explicó que en esas zonas hubo inversión y mensajes de las campañas, y los líderes locales tuvieron capacidad para transportar a los electores.Elecciones en Bogotá Foto:MAURICIO MORENOEn la misma línea se refiere Arias, quien consideró que, si bien Cepeda ganó en Bogotá, De la Espriella también sumó votos y le recortó la diferencia que tenía frente al candidato de izquierda.Y esto se da, de acuerdo con el docente de la Universidad Javeriana, porque “hay fracturas en el votante de la izquierda en localidades como Kennedy, que históricamente era de izquierda.De hecho, Oróstegui dijo que si bien en Usme, Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Bosa hay más simpatizantes de Cepeda y en Usaquén, Chapinero, Barrios Unidos y Suba para De la Espriella, la ciudad no puede leerse simplemente con la visión de que el norte es más inclinado a la derecha y el sur más cercano a la izquierda.“La novedad aparece en el occidente y el noroccidente. Localidades como Engativá, Fontibón y Kennedy no muestran un giro pleno hacia la derecha, pero sí una competencia mucho más cerrada”, señaló Oróstegui.En sectores de clase media y clase media aspiracional, agregó, el discurso de orden y rechazo al petrismo parece haber encontrado mayor receptividad.“El occidente no vota exactamente como el norte, pero empieza a comportarse como un territorio en disputa, menos alineado automáticamente con el progresismo y más abierto a mensajes de derecha o de centro derecha”, concluyó el profesor de La Sabana.GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZEditor de Bogotá En X: @guirei24 Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.












