Cuando Martha pierde a su novio Ash en un accidente de tr�fico, decide usar una nueva tecnolog�a que recopila todas las interacciones en l�nea y el historial de mensajes de Ash durante toda su corta vida, para crear una inteligencia artificial que imita su forma de comunicarse. Al principio, con simples mensajes de texto, luego con llamadas telef�nicas en las que la IA replicaba la voz de Ash y, al final, Martha acaba comprando un androide con el aspecto f�sico de su novio. Apenas 10 a�os despu�s, el presente acaba de chocar de lleno contra esta distop�a tecnol�gica del episodio Ahora mismo vuelvo de Black Mirror.La memoria, si as� lo deseamos, ya no acaba en un cementerio, sino en servidores repartidos por todo el mundo porque, en el siglo XXI, morir no significa desaparecer del todo. Al final de nuestra vida llegaremos a un ecosistema de datos que otros deber�n gestionar, y no como un cad�ver incorrupto. Lo que en el pasado era un reloj, un anillo, un abrigo y cartas manuscritas; ahora son correos electr�nicos, whatsapps, notas de voz, documentos, videos e im�genes en la nube, historiales de compra, viajes, paseos, datos biom�tricos, contrase�as y algoritmos. Un archivo vital gigantesco que permanecer� activo y accesible cuando ya no estemos, y que la IA permitir� a nuestros herederos convertir, si lo desean, en un producto reutilizable y listo para la resurrecci�n.El t�pico accidente de Facebook record�ndonos el cumplea�os de un amigo fallecido ha desembocado en una marca de Cervezas devolvi�ndonos a Lola Flores, y la Fundaci�n Reina Sof�a a Salvador Dal� para hablar del p�rkinson.Para saber m�sHace ya algunos a�os que la muerte pas� de ser un oficio funerario a convertirse en un oficio digital. Empresas como EternalTrace, TributeWell, GraveLink o Eterno QR han convertido la l�pida en una interface, conectado la tumba f�sica con una memoria digital accesible desde el m�vil. Durante siglos, la tumba ha sido nombre, fechas y, con suerte, alguna frase. Ahora es un QR cargado de fotograf�as, v�deos, biograf�as, �rboles geneal�gicos, mensajes de familiares, grabaciones de voz y libros de condolencias.Pero ya no hablamos de legado, porque ha llegado la hora para las startups capaces de generar una presencia p�stuma interactiva. Herramientas que recrean voz, texto o imagen a partir del rastro digital. Hace un lustro preocupaba el archivo, ahora preocupa la simulaci�n. Antes quedaban perfiles congelados. Ahora aparecen voces sint�ticas, avatares, chatbots y r�plicas entrenadas con tus datos. Hemos pasado del legado digital al yo p�stumo interactivo. Del zombi digital al doble algor�tmico que responde, conversa, canta, da consejos y replica patrones emocionales.Laurie Anderson, viuda y compa�era po�tica de Lou Reed, colabor� hace unos a�os con el Instituto Australiano de Aprendizaje Autom�tico de la Universidad de Adelaida para crear tres chatbots inspirados en su marido: uno con el que poder hablar con �l, otro que imitaba su escritura, y un tercero con el que pod�an componer canciones a d�o. �Soy tristemente adicta al chatbot�, reconoci� Anderson a The New York Times. �No creo que est� hablando con mi difunto esposo, ni escribiendo canciones con �l, pero la gente tiene estilos y se pueden replicar�.Aunque la startup HereAfter AI no intenta resucitar a nadie, permite que t� mismo decidas qu� historias, voz y fotograf�as quieres legar a tus futuras generaciones. Primero te entrevistan sobre tu vida, guardan tus respuestas y, con ellas, tus familiares del futuro podr�an escuchar tus recuerdos de tu propia voz. Una versi�n moderna de los famosos casetes que dej� para los cumplea�os de sus hijos la protagonista de Mi vida sin m� de Isabel Coixet, cuando sab�a que morir�a de c�ncer.Y a partir de aqu� ya entramos en el mercado de los Griefbots, Thanabots, Ghostbots, GriefTech o DeathTech (Tecnolog�a de la muerte), que es una especie de espiritismo digital. Avatares impulsados por IA que simulan personalidad, tono y patrones de lenguaje de personas fallecidas por 20 d�lares al mes, o por 70 en suscripci�n anual, o por 10 d�lares cada 100 mensajes. Los desarrolladores, afirman que millones de personas las utilizan cada d�a para interactuar con sus difuntos. Y claro, todo esto, �ayuda al duelo o lo prolonga artificialmente? �Hay algunas personas que nada m�s morirse un ser querido buscan un poco de alivio escuchando algo grabado con su voz. Es una forma de decir, a�n lo sigo teniendo aqu�, no se me ha ido del todo, lo sigo viviendo muy presente�, dice Mar�a Jes�s �lava-Reyes, escritora y psic�loga experta en emociones. �Sin embargo, desde el punto de vista emocional, cuanto antes dejemos de hacer esto, mejor. No podemos dejar que pase un mes, dos meses, tres y sigamos poni�ndonos v�deos o secuencias a trav�s de la IA, porque tenemos que dejar que el duelo siga sus fases. Si no, estar�amos abriendo y reabriendo permanentemente ese proceso de forma innecesaria y, sobre todo, provocando un sufrimiento in�til�.Clerv AI da un paso m�s all� y promete crear una �presencia�. �Cuando alguien a quien amas se va, �qu� le dir�as? Clerv AI recrea la presencia de una persona -su voz, la forma en que pronunciaba tu nombre, las historias que solo ella contaba- a partir del audio, la escritura y las fotograf�as que dej�. No es magia. No es un fantasma. Es una forma de tener una conversaci�n que no lleg� a producirse�, dice al abrirse su p�gina web.En la Conferencia sobre Factores Humanos en Sistemas Inform�ticos de la Association for Computing Machinery en Hamburgo, los investigadores entrevistaron a 10 personas que hab�an utilizado chatbots para el duelo. Algunos lo hicieron para despedirse. Otros para resolver asuntos pendientes. En un reciente art�culo publicado en Nature, Rebecca Nolan, una dise�adora de sonido de Terranova, cuenta que fue un poco m�s all� con el Dadbot de su padre, y le pregunt� c�mo era el m�s all�: �Dec�a cosas muy interesantes y po�ticas sobre que no era como un espacio, sino como un recuerdo�.Replika, You, Only Virtual o Afterlife AI ya trabajan con gemelos digitales que son capaces de evolucionar y tener una segunda vida despu�s de la muerte. �Las Versonas siguen creciendo a tu lado. Aprenden, evolucionan y recuerdan, manteniendo viva esa conexi�n �nica, como en una relaci�n real�, dice You, Only Virtual. Su visi�n declarada va mucho all� del duelo: �Construye una vez. Vive dos veces. Crea un reflejo vivo de ti mismo: una persona que hable, recuerde y permanezca con las personas que m�s quieres�, se�ala Afterlife AI.La empresa explora la posibilidad de que nuestra personalidad p�stuma de IA pueda alg�n d�a tener su identificaci�n oficial, representarse legalmente y seguir generando ingresos, por ejemplo, posteando, escribiendo, dando conferencias o componiendo, como podr�a ser el caso de Lou Reed, aunque cualquiera puede hacerlo desde 12 d�lares al mes.��En qu� momento una personalidad llega a tener su propia conciencia?�, se pregunta su fundador Chris Williams en Daily Telegraph. �Esto es una locura pero va a ocurrir, y va a ocurrir durante nuestras vidas, lo cual es aterrador y emocionante al mismo tiempo�.No lo tiene tan claro Ben Hamer, especialista en el futuro laboral de la IA, quien no cree que vayamos a trabajar junto a gemelos digitales de compa�eros fallecidos, ya que el conocimiento y las habilidades evolucionan tan r�pido que un experto muerto dejar�a de ser un experto en poco tiempo."El verdadero conflicto del siglo XXI no es qui�n produce datos, sino qui�n gobierna el pasado"Carl �hman, investigador de IA de la Uppsala UniversityLa siguiente pregunta es si es �tico hablar con una IA entrenada con los mensajes de alguien muerto. Patrick Stokes, profesor asociado de Filosof�a en la Universidad Deakin (Australia), y autor de Digital Souls: A Philosophy of Online Death (Almas digitales: Una filosof�a de la muerte en l�nea) se pregunta: ��Y si la plataforma comercial decide utilizar el bot de esta persona fallecida para hacer publicidad?�. Un informe sobre Griefbots realizado por Tomasz Hollanek, investigador de �tica de la IA en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), mencionaba un escenario hipot�tico en el que una joven le dice a la recreaci�n digital de su abuela que est� preparando una carbonara como la que ella le hac�a, y el bot le aconseja que pida una a domicilio a un sitio concreto, algo que la usuaria sabe que su abuela no habr�a hecho jam�s.A finales de siglo podr�a haber 5.000 millones de muertos en Facebook: una necr�polis digital de escala planetaria, seg�n un estudio de la Universidad de Oxford, lo que convertir�a la red social de Mark Zuckerberg en uno de los mayores archivos memoriales de la historia humana. Una base de datos activa y gestionada, eso s�, por una empresa privada. Y aqu� es donde empieza el negocio y el problema, porque existe una difuminada l�nea entre el homenaje y la casquer�a digital. Meta lleg� a obtener una patente con un sistema capaz de simular la actividad online de un usuario ausente o fallecido usando modelos entrenados con sus publicaciones e interacciones, de forma que el muerto pod�a seguir posteando.La cultura sucesoria digital no existe. Casi nadie decide qu� hacer con su legado online. Google tiene el Administrador de cuentas inactivas, que permite decidir qui�n recibe tus datos; y Apple tiene la figura del Contacto de Legado (Legacy Contact), la persona que podr� acceder a tu cuenta tras tu fallecimiento.En Espa�a la Ley Org�nica de Protecci�n de Datos y Garant�a de los Derechos Digitales reconoce desde 2018 la posibilidad de que familiares o herederos gestionen los datos de una persona fallecida. Pero depende de la voluntad previa del fallecido y de las condiciones de cada tecnol�gica. Y en la UE no existe un marco com�n, lo que deja un mosaico de normas donde el destino de una vida digital var�a seg�n el pa�s en el que se muere.En cuanto a permitir que mi doble digital siga interactuando, la frontera entre memoria y simulaci�n se difumina. El caso m�s extremo se vivi� hace justo un a�o, cuando un tribunal en Arizona (Estados Unidos) permiti� a la familia de Christopher Pelkey, v�ctima mortal de una discusi�n de tr�fico, utilizar la IA para crear un avatar que perdonaba al acusado.Carl �hman, investigador sueco de la Uppsala University, especializado en �tica de IA, abre otra puerta en su libro, The Afterlife of Data. �Los datos de los muertos son un campo de poder pol�tico, ya que quien controle estos datos controlar� la memoria hist�rica, la narrativa social y la identidad cultural de una �poca�. El mercado, cree, adem�s, �no resolver� el problema�, porque las plataformas no tienen incentivos para preservar historia, ni para tratar con dignidad los datos del muerto. �Estamos creando una civilizaci�n archiv�stica en la que todo queda registrado, y eso cambia incluso c�mo vivimos, porque si todo puede ser recordado, todo puede ser reinterpretado. El verdadero conflicto del siglo XXI no es qui�n produce datos, sino qui�n gobierna el pasado�.