Noticia Exclusivo suscriptores El uso del carro blindado durante la celebración en Barranquilla evidenció los desafíos que enfrentará el esquema de protección del mandatario electo.El carro blindado utilizado por el presidente electo. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA22.06.2026 11:54 Actualizado: 22.06.2026 11:54
La imagen que dejó la noche postelectoral en Barranquilla tuvo un protagonista adicional al presidente electo Abelardo de la Espriella. Tras conocerse los resultados del preconteo de la segunda vuelta, el abogado recorrió varios sectores de la capital del Atlántico, junto a su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, a bordo de un vehículo blindado con cabina trasera transparente que permitió su exposición ante miles de simpatizantes durante una caravana que concluyó en la Ventana al Mundo.El carro, diseñado para combinar protección y visibilidad, recordó de inmediato al denominado ‘papamóvil’, utilizado por el sumo pontífice en concentraciones masivas. La escena puso sobre la mesa una discusión que acompañó toda la campaña presidencial: los riesgos contra la vida del hoy presidente electo y las medidas necesarias para garantizar su seguridad durante las próximas semanas.La preocupación no surge de manera aislada. A lo largo de la contienda electoral, De la Espriella denunció al menos 16 amenazas en su contra, las cuales quedaron documentadas por la Fuerza Pública.Abelardo de la Espriella da su primer discurso tras su triunfo en segunda vuelta. Foto:Daniel Fernando López. EL TIEMPOSegún información conocida por EL TIEMPO, durante la campaña, los mensajes intimidatorios provinieron de distintas fuentes, entre ellas grupos armados ilegales, redes sociales, llamadas telefónicas e incluso advertencias sobre un posible ataque de francotirador.Ese contexto explica por qué especialistas en protección consultados por este diario consideran que la utilización de un vehículo con estas características no respondió únicamente a una decisión de imagen.Para Yefri Garavito, experto en seguridad, el escenario actual obliga a elevar los niveles de protección. Según explicó, los resultados electorales mostraron unos resultados adversos al nuevo mandatario en zonas con presencia histórica de organizaciones armadas ilegales, situación que podría convertirlo en objetivo de estructuras que ven amenazada su capacidad de operación ante los anuncios de una política de seguridad basada en la persecución de grupos criminales.Abelardo de la Espriella Foto:Daniel Fernando López“Definitivamente se debe proteger la vida y la integridad del presidente electo. Está demostrado que en zonas de injerencia de grupos al margen de la ley se tuvieron votaciones totalmente en contra. Su discurso de seguridad y persecución de las organizaciones criminales lo puede hacer blanco de ataques para evitar que se posesione. Mientras no sea presidente, su seguridad debe ser reforzada por las instituciones del Estado”, afirmó Garavito.Fuentes consultadas señalaron que, ante el volumen de amenazas registradas, el Ministerio del Interior debería convocar una nueva sesión de la Comisión de Coordinación y Recomendación de Medidas de Protección en el Proceso Electoral (Compre), con el fin de revisar y fortalecer los esquemas asignados por la Unidad Nacional de Protección (UNP) y la Fuerza Pública. La evaluación incluiría además una redistribución de recursos de protección una vez concluido el proceso electoral.Otros expertos consideraron que el vehículo utilizado en Barranquilla hace parte de una tendencia que ya aplican otros líderes políticos de alto perfil. “Él ha venido manejando eso muy bien. Hoy también es una dinámica que se observa con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que utiliza esta clase de cápsulas cuando da discursos. Son cápsulas multidimensionales con un blindaje bastante robusto", explicaron.Abelardo de la Espriella en su discurso tras la victoria de la primera vuelta. Foto:AFP"Lo de ayer fue un carro blindado, poco popular, porque tenía que salir hacia el pueblo que lo eligió”, señaló uno de los consultados que pidió no ser citado.No obstante, advierte que la protección presidencial ya no puede limitarse a los tradicionales anillos de seguridad. A su juicio, la evolución de las amenazas obliga a incorporar capacidades tecnológicas e inteligencia especializada.“Ya tiene vehículos blindados y esquemas robustos de seguridad. Lo que sí pienso es que esto debería ser más integral de ahora en adelante. A su esquema de seguridad hay que implementar no solamente la protección de los anillos primarios, secundarios y terciarios, sino un componente de inteligencia y ciberseguridad por las amenazas de drones”, sostuvo el analista.La preocupación por esos sistemas no es menor. Los expertos señalan que la aparición de drones modificó los protocolos tradicionales de protección a dignatarios, al introducir riesgos que no necesariamente son neutralizados por el blindaje convencional de vehículos o escenarios públicos. LEA TAMBIÉN Sin embargo, no todos los analistas consideran, que el presidente electo enfrente un riesgo excepcional. Luis Fernando Trejos, profesor de la Universidad del Norte, sostiene que el nivel de amenaza corresponde al que históricamente han tenido los mandatarios colombianos al llegar al poder. Desde su perspectiva, la situación debe analizarse dentro de los parámetros habituales de seguridad presidencial y no como un fenómeno extraordinario.Trejos incluso ubica el escenario actual por debajo de otros momentos de la historia reciente del país. “No creo que él tenga un riesgo superior al que han tenido otros presidentes. Más riesgo tuvo en su momento Álvaro Uribe Vélez, que se enfrentó a la que era la organización armada más grande y más longeva de este hemisferio. Hoy no hay una organización de ese nivel en Colombia que esté desafiando al Estado, y eso pone su nivel de riesgo en un rango normal, como el de cualquier presidente que haya tenido el país”, concluyó.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.












