El silencio habitual de la línea de montaje en Indaiatuba, San Pablo, Brasil, se rompió este sábado con un sonido diferente. No fue el eco de las máquinas ni el roce del metal, sino el murmullo de cientos de trabajadores que se congregaron para despedir a un viejo amigo. Sobre una alfombra roja, impecable y brillante, avanzó lentamente la última unidad del Toyota Corolla fabricada en esa planta: una versión Altis Premium (la opción full en el mercado brasileño) de color gris avanzó por última vez por el final de línea, según el relato de la prensa brasileña.Fue un desfile cargado de nostalgia. Los operarios, muchos de los cuales han pasado gran parte de su vida laboral entre esas paredes, sacaron sus teléfonos celulares para capturar el momento. Fotos grupales junto al capó, videos del auto avanzando a paso de procesión y abrazos grabados para la posteridad marcaron el epílogo de una historia que comenzó en 1998. La fábrica, inaugurada hace casi tres décadas, apagará sus luces definitivamente este miércoles 24 de junio, tras 28 años de actividad ininterrumpida.Un final para un nuevo inicioIndaiatuba no fue una planta cualquiera; fue pionera. Se convirtió en la primera instalación de Toyota en Brasil dedicada a la producción a gran escala de automóviles de pasajeros y, con los años, hizo historia al ser la primera fábrica en toda Latinoamérica en producir un vehículo híbrido flex, que permitía el uso tanto de nafta como de alcohol, tecnología disponible en el vecino país.Sin embargo, el fin de esta era no es un retroceso, sino un movimiento estratégico hacia el futuro. Con la salida de este último Corolla, Toyota concluye un plan de transición que inició en 2024. A partir de ahora, el icónico sedán mediano mudará su hogar a la moderna planta de Sorocaba, también en el estado de San Pablo. Según explicó la compañía, concentrar la producción en un solo lugar busca generar una mayor sinergia entre las líneas de montaje, optimizar recursos y alinearse con sus metas globales de sustentabilidad.La mudanza llega respaldada por una ambiciosa inversión de 11.000 millones de reales (unos 2.132.000 millones de dólares) que la automotriz japonesa ejecutará en Brasil hasta 2030. Sorocaba, que actualmente produce unas 170.000 unidades anuales entre el Corolla Cross y el Yaris Cross, se prepara para un crecimiento masivo. Con la llegada del sedán y las ampliaciones proyectadas, la capacidad de la fábrica saltará a los 270.000 vehículos al año.El techo de esa producción se alcanzará de forma gradual, impulsado por los grandes lanzamientos que se avecinan en el horizonte de 2027. En Sorocaba no solo se ensamblará la nueva generación del Corolla y una actualización de su versión SUV, sino también un proyecto que genera enorme expectativa: una nueva pickup compacta.Este futuro modelo, que ya se encuentra en su fase final de pruebas, promete revolucionar el mercado al ser el encargado de debutar en Brasil con el sistema híbrido enchufable (PHEV), también con tecnología flex. Equipado con la tecnología heredada del Prius y un motor de 2.0 litros, este sistema combinado promete entregar hasta 223 caballos de fuerza, listo para competir cara a cara en un segmento feroz donde esperan rivales de la talla de la Fiat Toro, Ram Rampage y Ford Maverick y las futuras Volkswagen Tukan y la BYD Mako.Mientras los ingenieros y técnicos en Sorocaba calibran las máquinas para lo que viene, en Indaiatuba el ambiente es de un respetuoso adiós. El Corolla del desfile avanzó hasta detenerse frente a los aplausos de su creadores. Fue el último acto de una fábrica histórica que se despide con la satisfacción del deber cumplido, dejando su legado en manos de una nueva generación de motores.
Toyota fabricó el último Corolla en la planta que produjo el sedán durante 28 años
La primera generación del sedán inició su producción en 1998, en Indaiatuba, que cerrará sus puertas el 24 de junio. El modelo se seguirá haciendo en una nueva planta, en Sorocaba.










