Margen de error
Sesgos
Cada semana alguien recomienda al l�der de la oposici�n no hacer nada y dejar que el Gobierno se desgaste solo. Pero la inacci�n tiene mala prensa. El dilema no es muy distinto al de un portero ante un penalti: a menudo la mejor decisi�n es esperarAlberto N��ez Feij�o, presidente del PP, en Sueca (Valencia).EFEActualizado Domingo,
junio
23:13Audio generado con IALos porteros casi nunca se quedan quietos en un penalti. Hace veinte a�os, un grupo de psic�logos israel�es quiso averiguar si esa intuici�n era realmente la mejor estrategia. Tras analizar 286 penaltis ejecutados por futbolistas de �lite, concluyeron que los guardametas se lanzaban demasiado a izquierda o derecha. Un estudio posterior, basado en 833 penaltis de la liga portuguesa, confirm� el patr�n: los porteros permanec�an en el centro en menos del 2% de los casos, pese a que una proporci�n mucho mayor de los disparos acababa precisamente ah�. Los psic�logos bautizaron esta tendencia como sesgo de la acci�n. Describe nuestra inclinaci�n a intervenir antes que esperar, favoreciendo la acci�n frente a la inacci�n incluso cuando esta �ltima ser�a la mejor opci�n. Cuando nos enfrentamos a un problema, hacer algo suele parecernos m�s sensato que no hacer nada. En el caso de los porteros, quedarse quietos puede resultar m�s dif�cil de justificar que lanzarse hacia un lado, aunque la decisi�n sea peor.El sesgo de la acci�n tambi�n aparece en decisiones mucho m�s importantes que un penalti. En medicina, por ejemplo, existe una fuerte tendencia a intervenir m�s de lo necesario. Ante una consulta o un problema de salud, m�dicos y pacientes suelen preferir hacer algo antes que esperar, incluso cuando la evidencia aconseja prudencia. A veces la mejor decisi�n es observar; otras, no empeorar las cosas.Las razones son varias. La inacci�n suele interpretarse como una negligencia, mientras que la acci�n se percibe como responsabilidad. Adem�s, actuar nos hace sentir que conservamos el control de la situaci�n. Y, por �ltimo, tendemos a exagerar los beneficios de intervenir y a olvidar que toda decisi�n tambi�n puede causar da�o.Tampoco los pol�ticos suelen quedarse quietos. Cada semana alguien recomienda al l�der de la oposici�n no hacer nada y dejar que el Gobierno se desgaste solo. Pero la inacci�n tiene mala prensa. El dilema no es muy distinto al de un portero ante un penalti: a menudo la mejor decisi�n es esperar. El problema es que, en pol�tica como en el f�tbol, quedarse quieto suele juzgarse peor que lanzarse en la direcci�n equivocada. Los votantes tambi�n padecemos el sesgo de la acci�n. Nos gusta pensar que los problemas se resuelven haciendo cosas, aunque no siempre sea verdad.







