De La Oroya. Economista y profesor de la Universidad del Pacífico y Doctor en Finanzas de la Escuela de Wharton...

Una Constitución es un documento que debería cambiar muy poco, ya que sobre ella se construye todo el aparato del Estado que asegura la estabilidad institucional. Los cambios, si ocurren, deberían ser escasos y pensados para el muy largo plazo. Si hablamos del régimen económico de la Constitución, este tendrá un fuerte impacto sobre la inversión de largo plazo, que es la que determinará el futuro del país. Por eso, incluso la discusión sobre la permanencia o no de un artículo constitucional puede tener importantes consecuencias. La inversión de largo plazo requiere reglas de juego estables; cuando no las hay, cae dramáticamente.

En el pasado reciente, hay quienes han argüido en favor del cambio de la Constitución, especialmente de su régimen económico. Es más, ese parece haberse convertido en el principal objetivo de gran parte de la izquierda en el Perú, comenzando por Juntos por el Perú (JP). Aprovechando la sensación de insatisfacción de buena parte de la población, resulta fácil para la izquierda pretender culpar de esto a la Constitución. Total, cuando tanto anda mal, ¿debe de ser culpa de la Constitución?