El ultraderechista Abelardo de la Espriella, ganador de las elecciones presidenciales en Colombia, aseguró que, si se confirma su ventaja en el escrutinio oficial, gobernará para todos los colombianos y descartó represalias contra quienes no apoyaron su candidatura."No habrá vencedores ni vencidos, no habrá retaliaciones, no habrá persecuciones, porque en democracia no existen enemigos irreconciliables, sino compatriotas que piensan diferente, pero que tienen exactamente los mismos derechos que nosotros", afirmó De la Espriella ante miles de sus seguidores sobre una tarima en Barranquilla, ciudad donde votó y esperó los resultados.

Cómo avanza el conteo de votos en ColombiaSegún el conteo preliminar, con el 99,99 % de las mesas informadas, De la Espriella, del movimiento de ultraderecha Defensores de la Patria, consiguió 12,9 millones de votos (49,66 %) y el senador Iván Cepeda, del partido oficialista de izquierda Pacto Histórico, sumó 12,7 millones de sufragios (48,70 %).En ese sentido, el ultraderechista aseguró a las personas que no votaron por él que "sus opiniones serán escuchadas, jamás tendrán que temer por pensar distinto"."Mi propósito será ganarme su confianza con resultados y no con discursos; con hechos y obras, no con promesas", añadió De la Espriella.Triunfo de la esperanzaEl abogado, de 47 años, aseguró que con su victoria han triunfado la esperanza y la voluntad de un pueblo que decidió recuperar su destino y la dignidad nacional."Esta noche no ha triunfado una candidatura, ha triunfado la voluntad de un pueblo que decidió recuperar su destino, ha triunfado la dignidad nacional, ha triunfado la República y ha triunfado la esperanza", señaló De la Espriella.En ese sentido, manifestó que su gobierno será "absolutamente democrático y garante de la libertad y la institucionalidad" porque es "un hombre formado en las leyes, respetuoso de las ramas del poder, del Congreso y las altas cortes"."Sí podemos reconstruir la república, gobernar con cero corrupción, sin lugar para la politiquería, para volver a lo que hay que ser: una nación respetada.