La dimisión de Keir Starmer, anunciada este lunes, supone que el Reino Unido tendrá este año a su séptimo primer ministro en una década. Desde principios de 2016, han ocupado el 10 de Downing Street, sucesivamente, los conservadores David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Lizz Truss y Rishi Sunak; y el laborista Keir Starmer. Ahora, habrá que esperar hasta septiembre —cuando se reanudan las sesiones del Parlamento inglés— para que un nuevo líder del Partido Laborista asuma el poder. PublicidadFue la dimisión de David Cameron, en el poder desde enero de 2016, lo que abrió una etapa de inestabilidad institucional en el país, después de que el referéndum sobre la permanencia o salida de la Unión Europea (UE) celebrado el 23 de junio de ese año diera la victoria al Brexit. A Cameron le sucedió su compañera de partido Theresa May. Esta abandonó el cargo en mayo de 2019 al no lograr el respaldo parlamentario a sus propuestas de negociación con la UE para el Brexit.El conservador Boris Johnson tomó el relevo en julio de ese año y cerró definitivamente sus 47 años de pertenencia a la UE el 31 de enero de 2020. No obstante, renunció al poder en julio de 2022. A Johnson le persiguieron los diversos escándalos —entre ellos la polémica por fiestas en Downing Street durante la pandemia—, y la anterior renuncia de numerosos miembros de su Gabinete, hechos que motivaron la dimisión del conservador. Más breve fue el mandato de Lizz Truss, que tras solo 45 días en el cargo dimitió en octubre de 2022. Por el rechazo a su plan fiscal, que provocó la caída de la libra e intervención del Banco de Inglaterra, Truss fue sustituida por su compañero Rishi Sunak. Entonces, se convocaron elecciones anticipadas para el 4 de julio de 2024. La entonces peor derrota de la historia del Partido Conservador alzó a Keir Starmer al Gabinete del Reino Unido, que puso fin a 14 años de gobiernos conservadores.Las principales controversias que debilitaron a StarmerStarmer se ha visto obligado a dimitir tras la pérdida de confianza de su grupo parlamentario para seguir gobernando, así como por el revés electoral sufrido por los laboristas en las elecciones locales inglesas y regionales en Escocia y Gales del pasado 7 de mayo. Sin embargo, poco después el apoyo al dirigente laborista fue descendiendo, mientras crecía el del partido populista de derechas Reform UK.PublicidadDurante su mandato, Keir Starmer vio erosionado su liderazgo por una serie de controversias políticas y éticas. Entre ellas destacaron la aceptación de regalos y beneficios por parte de miembros de su Gobierno, varios recortes impopulares en el Estado del bienestar y una reforma fiscal sobre las herencias de propiedades agrícolas que provocó protestas del sector agroalimentario. También tuvo que rectificar algunas medidas, como el límite de subsidios para familias con un tercer hijo, ante la presión política.La situación se agravó por la dimisión de la viceprimera ministra, Angela Rayner, tras un escándalo fiscal, y por las discrepancias internas sobre el gasto en defensa, consideradas insuficientes por las Fuerzas Armadas. A ello se sumaron la polémica designación de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos por sus vínculos con Jeffrey Epstein y la renuncia de varios ministros de peso, entre ellos los titulares de Sanidad y Defensa.En política exterior, Starmer mantuvo inicialmente una relación fluida con el presidente estadounidense, Donald Trump, pero el vínculo se deterioró en los últimos meses. Su negativa a participar en la ofensiva militar impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán generó nuevas tensiones y contribuyó al desgaste de su Gobierno.