Pedro Lira, el hombre que “inventó” el arte chileno

La historia del arte latinoamericano está llena de gente que debió inventar su propio escenario. En el Chile de la segunda mitad del siglo XIX, la pintura era considerada un pasatiempo de la aristocracia, una destreza menor para adornar los salones de Santiago. En ese ecosistema pacato y pastoril irrumpió la figura de Pedro Lira Rencoret (1845-1912). Destinado por cuna a las esferas del poder, se graduó como abogado en la Universidad de Chile, pero jamás ejerció. Su verdadera vocación estaba en los lienzos. Pedro Lira operó en un momento bisagra. Chile consolidaba su estabilidad institucional y militar, pero carecía de una iconografía propia. La burguesía local, enriquecida por la minería, miraba con obsesión hacia París. En ese escenario, el viaje de Pedro Lira a Francia en 1873 fue crucial. Durante una década en Europa, el pintor asimiló las técnicas académicas tradicionales, pero también se empapó de las tensiones del realismo francés liderado por figuras como Gustave Courbet. PUBLICIDAD“La fundación de Santiago” (1888) de Pedro Lira

Al regresar a su patria, entendió que el arte no debía ser solo un objeto de contemplación estética, sino una herramienta de construcción nacional y de registro social. Pero la importancia de su catálogo radica en una versatilidad técnica impecable que transitó por dos grandes vertientes: la consolidación del mito fundacional y la denuncia de la miseria humana. Su obra cumbre en la veta histórica es, sin dudas, La fundación de Santiago (1888). Esta pintura monumental es para Chile.En ella, Pedro Lira retrata al militar y conquistador español Pedro de Valdivia en la cima del cerro Santa Lucía. El lienzo es un prodigio de composición académica, pero también un manifiesto político: la luz divina y el orden civilizatorio recaen sobre los conquistadores, mientras los indígenas quedan relegados a la penumbra de la llanura. Con esta tela, ganadora de una medalla en la Exposición Universal de París de 1889, el pintor dotó al Estado chileno de su partida de nacimiento visual.PUBLICIDAD“El niño enfermo” (1902) de Pedro Lira